miércoles, septiembre 21, 2005

Erick Pohlhammer habla hasta por los codos: "Chile va a volar con alas propias cuando desaparezca la Democracia Cristiana"


Por Leonardo Sanhueza

Sin dejar títere con cabeza, el poeta sale de su ostracismo y se refiere a las muecas hereditarias de Andrés Bello, describe el cerebro sin cintura de los futbolistas chilenos y pide encarecidamente que le bajen el volumen al televisor.

Las calles de La Reina aún lucen unos rastros de barro de las últimas inclemencias climáticas, lo que acentúa el aspecto pueblerino de algunos barrios. El poeta Erick Pohlhammer vive en uno de ellos y su casa da la sensación de estar en Buin o en Putaendo o lisa y llanamente en pleno bosque embrujado: es la casa de Hansel y Gretel, la luz entra a duras penas por los ventanucos del escritorio y se oye en sordina el canto de los pajarillos que saltican de un lado al otro en el ramaje desgreñado del jardín.

Sería lógico quedarse conversando con Pohlhammer en el espacio pacífico y monacal de su taller, en el cual reposan varios libros de poemas inéditos (un botón de muestra en el recuadro), pero a juicio del poeta también sería lógico irse a tomar unas cervezas a la Plaza Ñuñoa, pese a que son las once de la mañana y a esa hora los reporteros suelen estar en ayunas. "Lo primero que quiero expresar", dice, mientras dos schops negros caen sobre la mesa de melamina, "es mi proyecto llamado Tratado de Libre Cultura o TLC Cultural".

-¿En qué consiste ese TLC?

-Dicho en un haikú o, más bien, en una línea: aduanas blandas para los artistas. Las venas abiertas de Latinoamérica están cerradas y no hay flujo entre Argentina, Chile, Bolivia, Perú. El año pasado, me dediqué a dar una vuelta con la Unidad Poética Móvil, una empresa que inventé para la acción. En un bus llegué a Ecuador y me alojé en Loja, donde bien se aloja. Y lo primero que hice en Loja fue preguntar: "¿Hay poetas aquí?". "Sí, por supuesto", me dijeron. ¡Y verdaderamente hay, señoras y señores, muy buenos poetas en Ecuador! Es otro mundo y, como es otro mundo, te refresca y te renueva.

A diferencia de los poetas chilenos que no han ganado el Premio Nobel, Erick Pohlhammer es muy conocido y, al igual que aquellos que sí han ganado el Premio Nobel, lo es por cualquier cosa menos porque el pueblo haya leído sus versos, varios de los cuales tienen credenciales propias en la secreta antología de la poesía nacional y lo han hecho merecedor de numerosos premios, entre ellos el Premio Pablo Neruda. En particular, las inolvidables temporadas en que fue jurado del programa "¿Cuánto vale el show?" lo clavaron como un bicho excéntrico e irrepetible en la retina de las masas televidentes, dejando en las bambalinas al notable creador de poemas como "Los helicópteros" y "Usted".

"Usted va en la micro/ la 4 la 1 la Matadero Palma/ va aburrida va preocupada va alegre/ casi no va porque viene dormitando", decía Pohlhammer hace veinte o más años, plazo que a pesar del inminente Transantiago parece ser sólo un par de días en el tráfico de la ciudad. "Hay que europeizar y latinoamericanizar Chile, y viceversa, porque el encierro es el responsable de que tres de cada tres chilenos estén deprimidos: es impresionante. En Chile hay más farmacias que parroquias. El alcoholismo es una cosa desatada, y eso es porque hay un enfrascamiento", medita.

-¿Eso es algo nuevo? Curados ha habido siempre.

-Pero lo que es ahora no tiene por qué ser lo que será. Los debates televisivos en las noches de Ecuador hoy son sobre el tema del sueño bolivariano, mientras que en Chile seguimos enfrascados en "Rojo VIP". Hay que abrir las venas de Latinoamérica. Por ejemplo, yo haría que jugaran Chacarita Juniors con San Felipe. Hoy día, a las cinco de la mañana, vi el partido entre Huracán y Deportes Porvenir. ¡Entretenidísimo! ¡Millones de veces más entretenido que el partido rasca entre la Roja de todos, que no es la Roja de nadie, y la Verdeamarela!

-Dicen que el problema del fútbol es que los jugadores ganan demasiada plata, que el dinero ha corrompido el fútbol.

-En la época de oro no era así. En el equipo de la Católica, cuya formación era Vallejo, Barrientos, Villarroel, Sullivan, Adriazola, Isella, Betta, Prieto, Tobar, Fouillioux e Ibáñez, Fouillioux estudiaba leyes. Ganaban poco dinero, ganaban lo que tenían que ganar. Por otra parte, los jugadores de hoy deberían bailar salsa, para ejercitar el movimiento de cintura. Tienen que hacer tai-chi. En el fondo, el problema de Chile tiene que ver con la esquizofrenia de "por la razón o la fuerza": si no es esto es lo otro, las fintas son por aquí o son por allá, una de dos y no hay más. El cerebro es plástico por naturaleza, pero el cerebro del futbolista chileno es duro, no tiene cintura, no tiene ductilidad, le falta salsa, le falta tai-chi, le falta lectura de poesía. En resumen, le falta expandirse.

-¿Es muy tronco el futbolista chileno?

-No sabe reaccionar frente a lo imprevisto. Por ejemplo, ahora mismo, un imprevisto es que nos subieron mucho el volumen del televisor, así que vamos a pedir que lo bajen. ¡Señorita! -dirigiéndose a la garzona de los schops-. Por favor, ¿puede bajar un poquito el televisor, no ve que estamos conversando de literatura? Esto es increíble. Es una invasión. Yo vengo a tomarme un schop, no a escuchar TVN. ¿Cómo se le puede llamar a esta enfermedad incurable? Es la imposibilidad de estar solo, en silencio. Ahora nos metieron un televisor encima, con la voz horrorosa de ese sujeto Bustamante.

-Tiene una mueca rara ese tipo.

-Esa clase de muecas es el legado, la herencia, el lejano eco de Andrés Bello.

-¿Tú crees eso? ¿Y cómo serían las muecas de Andrés Bello? ¿Existirá algún documento sobre sus gesticulaciones?

-Sí, debe haber por ahí una especulación gestual sobre Andrés Bello. Yo pienso que uno de los problemas de Chile es el tono formal culto, que se ha convertido en el tono de Bustamante. La siu-ti-que-rí-a. Lo que el pueblo llama hablar con una papa en el hocico. Qué siutiquería, por dios. Los siúticos no pueden reírse tranquilos, no pueden llorar tranquilos, no pueden ni tirarse peos tranquilos. Parecen seres asexuados, sin vísceras. Son fotocopias de un ser humano. Una vez leí un grafiti en Chillán, que decía: "Si nacemos originales, ¿por qué morimos fotocopiados?". Ese grafiti se lo dedico ahora a Mauricio Bustamante. Y también se lo dedico a Fernando Solabarrieta. Pregúntale a Solabarrieta qué le parece Matisse o Renoir. Pregúntale por Titi Gana o Bororo. Dile un poema de Bécquer. "¡Qué bonito!", te va a decir, porque él no es capaz de penetrar y ve la poesía como algo etéreo, siendo que la poesía es lo contrario de lo etéreo. Pero mejor volvamos al tema de la depresión, porque me acabo de dar cuenta de que dejé mis veinte lucas en la casa.

-No importa, paga Moya.

-Eso está muy bien, que Moya se raje con una cerveza. Yo me tomo con humor el asunto de la depresión, pero es algo muy serio. ¿Por qué nos deprimimos los seres humanos? Porque no desarrollamos nuestros potenciales. Lo que yo hago es ir de pueblo en pueblo con la Unidad Poética Móvil, para alivianarle la carga a la Unidad Coronaria Móvil, que atiende a los que ya están infartados y no tienen vuelta.

-¿Quién, según tú, ya no tendría vuelta?

-La rasquería. Estoy haciendo un tratado de sociología que se llama "La estructura de la rasquería en Chile", a propósito de una frase que dijo Pablo Longueira, quien sostuvo que Chile era un país rasca. La palabra "rasquería" viene de rascarse. No tengo ni un problema si tengo pulgas y me rasco, pero si no las tengo me estoy rascando mi vacío interno. La clase rasca, porque ya existe una clase rasca, no puede dejar de estar en la televisión. Eso es rasquería: la sobreexposición a los famosos medios, la incapacidad de ser anónimo, de estar en silencio y de ser una persona normal. No es posible imaginar a gente como Rafael Araneda o Leo Caprile fuera de la televisión.

-Están enfrascados.

-Claro, ellos y muchos más, porque la tele es una trampa. Pedro Carcuro y Sergio Livingstone llevan veinte, treinta años metidos en la trampa, imponiendo su tono. Pedro Carcuro es un gran vendedor de ilusiones y sabe perfectamente que es un negocio. Y en ese partido espantoso contra Brasil, Carcuro dice "mantenemos viva la ilusión", porque si mantiene viva la ilusión transmite el próximo partido y le llega la platita de nuevo al bolsillo de su chaqueta. Hay una cosa básica en salud, que es vivir según el principio de realidad. Eso lo estudió muy bien un sanador que fue Sigmund Freud. Él habla de la histeria como la imposibilidad de no vivir de ilusiones.

-¿Cuál es la solución, entonces?

-Tiene que haber renovación total. De partida, la educación básica y media. El noventa por ciento de la educación chilena es igual a la que se hacía en el siglo dieciocho. Mi visión es que este hermoso país llamado Chile realmente va a volar con alas propias, va a ser un río maravilloso de personas gloriosas, de instituciones renovadas y de frescura social, cuando desaparezca la Democracia Cristiana. No estoy hablando de las personas, sino del paradigma, del modelo de pensar. De partida, hay una esquizofrenia en la combinación de las palabras "democracia" y "cristiana". Jesús nunca participó de un grupo político.

-Y nunca fue demócrata.

-Nunca fue demócrata. Era de lo más autoritario que hay. ¿Hay algo menos democrático que decir "yo soy el camino, la verdad y la vida"? Además, la Democracia Cristiana está en las antípodas de Jesús, que era un ser solitario. De hecho, los democratacristianos andan en patotas, como tropeles de perros, todos juntos, en levas. No estoy diciendo que sean perros: estoy haciendo sólo una com-pa-ra-ción.

Se atisbaba a la legua que era La Ligua

Se atisbaba a la legua que era La Ligua
La luminosa ciudad campestre de La Ligua
Luminosa por el sol en segundo lugar
Luminosa porque tú amorcito mío vivías en ella
A cinco minutos de un río sin nombre
Por el cual circulaban aguas sin nombre
Hacia valles lejanos que no alcanzamos a conocer
Lo triste y lo bello era que ya no estabas tú
En La Ligua ese día luminoso
Fresco como una sandía calada
De esos días que son más que días
Que son diamantes que brillan
Desde todas partes desde el almacén
Con sus cajas de plátanos y naranjas y uvas de la estación
No se fue a vivir a Antofagasta me dijeron
Pero dejó la bicicleta que usted le compró
Por si venía alguna vez a verla de nuevo
Estacioné mi camioneta frente a su parcela
Todavía pasaba la misma acequia
Detrasito del portón de madera maravillosa
Que aguantaba nuestros feroces atraques crujiendo
Pero me puse a llorar aunque odio a los dramáticos
Qué se le va a hacérsele hay ojos inolvidables
Sensaciones que quedan grabadas en la piel
No dígale si viene que no quise ver la bicicleta
Que me puse a llorar a mares al abrir el portón
Que se me notaba a la legua que sigo enamorado
Y si algún día vuelvo por estos bellos lugares
Ya que por mi parte me fui a vivir al Perú
Gritaré cien veces su nombre
Si sale sale si no sale no sale
Si no sale si no sale no sale más
De todas formas déjele estas odas esta nota
Y que sepa que aunque no soy creyente en nada
A alguna hora todos los días hago la cadena del amor
Y le envío todo todo todo el amor del mundo
Y de otros mundos porque la amo tanto que incluso
Amo al carabinero más buenmozo de La Ligua de ese tiempo
Con el cual me dijeron hace un rato se casó
Y después me fui llorando en la camioneta
Por la carretera del olvido hasta el día de hoy

1 Comments:

At 8:45 a. m., Blogger Yeti Oc said...

Gracias por este texto tan patrimonial

 

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