Fernando Trueba, cineasta y promotor musical: "En flamenco soy un completo ignorante"
Luego de que mi hermano Javier Cueto me lo exigiera por lo menos 3 años, vi finalmente el increíble documental Calle 54, sobre el Latin Jazz, donde aparecen maestros venerables como Paquito D´Rivera, Tito Puente, Bebo y Chucho Valdés. Ahora comparto con ustedes una entrevista al director, Fernando Trueba, donde se refiere a esta obra.
Un abrazo,
Patricio
Por Ezequiel Paz
Fernando Trueba ya lo ha demostrado casi todo en el mundo del cine, Oscar incluido. Sus titubeantes comienzos lo llevaron a empezar carreras como Filología, Ciencias de la Imagen o Periodismo, para desembocar en esa especie de cajón de sastre conceptual que es el cine. Una disciplina en la que, a su juicio, caben todas las musas del arte, incluida la música, esa que le ha reportado tantas satisfacciones y a cuyos autores favoritos quiso dedicar el documental 'Calle 54', saldando una deuda con el pasado. 'Calle 54' fue el detonante de la explosión del jazz latino y, de paso, del jazz flamenco, vivida en los últimos dos años en España. A día de hoy, anda enfrascado en materializar nuevas alquimias musicales desde Calle 54 Records, que concibe como algo íntimo y personal.Cada aficionado al jazz tiene su particular historia de amor con esa música, ¿cómo fue la suya?De joven fui muy fan de Art Tatum, Paul Desmond y Dave Brubeck. La época del jazz de los setenta y ochenta me alejé del jazz, salvo de mis favoritos. Como soy un hombre anticuado, a parte de mis gustos latinos que ya conocéis, oigo mucho a Bill Evans, Ben Webster, Johnny Hodges, Phil Woods y, entre los más jóvenes, a Brad Mehldau, Jacky Terrasson…
¿Tiene alguna formación musical? ¿Interpreta algún instrumento? Si fuera músico, ¿qué instrumento o instrumentos le gustaría tocar?
Carezco de formación musical, pues estudié un poco de solfeo que olvidé y años más tarde aprendí algún rudimento de nuevo. Pero sólo soy un aficionado. Un hombre en busca de cosas bellas, no necesariamente musicales, también literarias, cinematográficas… Si fuera músico, me gustaría tocar el saxo alto o el tenor y, desde luego, el piano.
El productor Javier Limón dice de usted que es la persona con más cultura jazzística que ha conocido en su vida. ¿Es erudición borgiana o simple memoria afectiva?
Javier Limón exagera, pues conozco a muchísimas personas que saben mucho más de jazz que yo. Yo sólo creo ser un buen rastreador de belleza.
¿El jazz es una música para intelectuales? Y si lo fuera, ¿el jazz latino es la parcela bailable y abdominal?
Por épocas, he estado alejado del jazz por ese lado intelectual, académico, de escuela, música para músicos. Si la música no me emociona o me exalta, si no me afecta de una manera, no me interesa. La técnica no me interesa. Sólo lo que se hace con esa técnica. Y hay músicos muy virtuosos que no hacen nada interesante porque no tienen el gusto, el criterio, la humildad, de hacer música simplemente bella. Además, entre los aficionados al jazz hay mucho 'snob'. Muchos son más papistas que el papa. Pasa como en el flamenco. O en los toros. El jazz latino, más que por lo bailable, me gusta por su energía, su vitalidad, porque es una música directa, con claras raíces populares, pero que técnicamente puede ser tan compleja o elaborada como la que más.
De los pianistas que cito a continuación, ¿nos puede explicar quién le llega más y por qué?- Oscar Peterson- McCoy Tyner- Teté Montoliú- Cecil Taylor- Gonzalo Rubalcaba- Chano Domínguez- Bebo ValdésTodos los de la lista me gustan, son grandes maestros. Cecil Taylor es el que he escuchado menos. Mi McCoy Tyner favorito es el joven de 'Nights of Ballads and Blues'. De Tete me gustan muchas cosas. Chano... adoro su estilo, es suyo. 'Alegría callada', 'Alma de mujer'… son joyas. Rubalcaba tiene discos excelentes como 'Mi gran pasión' o 'Supernova'. Su versión de 'El cadete constitucional' es grande. Oscar Peterson... ¿qué voy a decir? Aunque le escuchaba más cuando era joven que ahora. Entonces era uno de mis favoritos. Ahora no es que no lo sea, es que oigo más a otros. Y
Bebo Valdés es mi gran amor. Por su actitud ante la música. Está más allá del bien y del mal. Es la grandeza de la modestia. La belleza de la bondad. La honestidad de la musicalidad pura. El anti-ego. En la lista faltan algunos de mis pianistas favoritos: Bill Evans, Art Tatum, Eddie Higgins, Keith Jarrett…
Y dentro del flamenco, ¿cuáles son sus referencias fundamentales?No soy un conocedor del flamenco, más bien un completo ignorante. Aunque siempre me gustaron
Camarón, Morente, Paco de Lucía, Tomatito, Vicente Amigo… Y diré que una de las personas que más me ha impresionado sobre un escenario en cualquier género musical es
Estrella Morente. Ella es la princesa del siglo XXI.
La crítica siempre está intentando redescubrir las naranjas y ahora alguien ha acuñado el término 'lágrimas jondas' para referirse al maridaje entre los boleros y el flamenco que ha popularizado el disco de Bebo Valdés y Diego el Cigala. A Chano Domínguez, por ejemplo, le gusta más hablar de fusiones de músicos que de géneros, ¿es usted de la misma idea?
Detesto la palabra fusión. Me suena a científico, a experimento de laboratorio. Y los discos de fusión, habitualmente, me espeluznan. Yo creo que el de Bebo y Cigala es un encuentro natural, orgánico. Cuando Chano Domínguez oyó a Bebo dijo: "Es el más flamenco de todos". Tenía razón. Que los músicos de la West Coast les gustase tocar música brasileña no era fusión, era lo natural, pues ellos habían sido la influencia más grande en la bossa nova. Los que conocieron a Joao Gilberto antes de oír a Chet Baker y después, dicen que hubo un cambio. Elis Regina citaba a Chet Baker como su influencia mayor. ¡Como no va a tocar latino Ron Carter si era el contrabajo de Jobim!
Su película 'Calle 54' se está convirtiendo en un fenómeno propagador del jazz latino, de forma parecida a lo que ocurrió con 'Buenavista Social Club' de Wenders. La actividad de los sellos Lola Records y Calle 54 Records dan buena cuenta de ello. ¿Cuál es su historia como promotor y cómo nacieron estos sellos?
Lola nació de la voluntad de un grupo de amigos: Javier Estrella, Julio Martí, Andrés Vicente Gómez, Tito Ramoneda y yo, de producir discos. Y, para ello, creamos aquella compañía, que ha hecho algunos discos excelentes. Calle 54 Records es mi deseo de hacer algo muy pequeño, personal, artesanal, que no pueda considerarse industrial, sino que sea algo hecho a mano, con el corazón. La vocación de este sello es hacer un par de discos al año, no más.
Calle 54 es una historia de encuentros excepcionales: Bebo y Chucho, Cachao y Patato, Andy y Jerry, Chano y Paquito de Rivera, Bebo con el Cigala... ¿Hay algún otro de estos deliciosos cruces en previsión?
Lo hay, pero no pienso contarlo. Y, además, tampoco es para mañana. Y aunque mi amigo Javier Estrella fue un auténtico pionero en juntar flamenco y jazz, hace ya casi veinte años, en el de Cigala y Bebo, para hacer honor a la verdad, no tuvo nada que ver.
¿Coincide en que se pueden citar como antecedentes de 'Calle 54' 'Flamenco' de Saura y 'Buena Vista Social Club' de Wim Wenders? ¿En qué se diferencia su película de aquéllas?
Son anteriores pero no antecedentes. La de Saura está muy bien rodada, como todas sus películas, pero la música está pregrabada, así que no tiene nada que ver con la mía. 'Buena Vista' se hizo antes, aunque yo llevaba mucho tiempo antes que ellos con el proyecto de 'Calle 54'. Yo ya trabajaba en ese proyecto cuando los que hicieron Buena Vista no sabían quien eran Ibrahim Ferrer o Rubén González. La película es muy bonita visualmente, como todas las de Wenders, y algunos de los personajes son entrañables. Pero desde el punto de vista de sonido, la película es muy chapucera, lo que en una película sobre música es preocupante. Y también, aunque me encanta Ry Cooder, no creo que pueda ir a Cuba, la tierra de los mejores percusionistas, y llevarse a su hijo de percusionista. Eso me pareció peor que preocupante.
¿Existe una manera especial de hacer documentales musicales? Lo digo porque 'Calle 54' discurre como directos entrelazados con una muy cuidada puesta en escena y no parece tarea fácil...
Cada uno puede hacerlo a su manera. No hay reglas. El desafío para mí era hacer la película de verdad en vivo. Sacrificando, si fuera necesario, el cine a la música. No era fácil, pero fue muy divertido.
Podría citarme, para deleite de cinéfilos y melómanos, qué musicales y qué bandas sonoras originales son sus favoritas...
Mi película de música favorita es 'Latcho Drom' de Tony Gatlif, una obra maestra, sobre la música del pueblo gitano. Muy superior a todas las citadas en esta entrevista, incluida la mía.
¿Cómo surgió la idea de crear en Madrid un club como el Calle 54, que no tiene nada que envidiar al Blue Note americano?Fue Andrés Vicente Gómez, que tiene un lado visionario, soñador, algo megalómano, quien hizo realidad ese sueño. Los demás apoyamos, cada uno desde nuestro campo.
¿Y para la temporada de otoño, puede adelantarnos que fenómenos del jazz latino se pasearán por su escenario?
Bueno, en la página web del club
http://www.calle54.net/ puede verse el programa confirmado. Hay muchas otras cosas aún por confirmar. Es posible que la familia Valdés actúe en enero. Pero habrá que estar al tanto. Lo que es increíble es que en los primeros cuatro meses de vida ya hayan actuado Bebo Valdés y el Cigala, Chano Domínguez, Martirio, Jerry González, Brad Mehldau, Ron Carter, Charles Lloyd, Jorge Ben, Eddie Palmieri, Gonzalo Rubalcaba y David Sánchez, Eliane Elías, Rosa Passos y algunos más que olvido.
Ecologismo de Mercado v/s Ecologismo Social
Lucio Cuenca Berger
Coordinador Nacional
Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales - OLCANo dudamos que es importante sacarle compromisos a los candidatos presidenciales, más aún tratándose de una candidatura que finalmente accedió a la presidencia de nuestra república. Es simplemente una apuesta a ganador. Por ello debiéramos suponer que si se materializan los diez puntos anunciados en el compromiso entre Michelle Bachelet con un grupo de ecologistas, según estos, se “asegura la sustentabilidad ambiental del desarrollo chileno mediante la creación de un Ministerio del Medio Ambiente”.
Surgen dos elementos fundamentales a tener en cuenta para dar lectura a este compromiso y sus reales perspectivas de cambio ofrecido por sus firmantes.
El primero es preguntarse si el conglomerado que representa la candidata Bachelet ha honrado los compromisos adquiridos anteriormente con la ciudadania? La pregunta es pertinente en atención a que el actual gobierno de Ricardo Lagos no cumplió los compromisos ambientales que hizo en 1999 siendo el candidato de la Concertación. Este diagnostico es compartido entre quienes firmaron el reciente acuerdo con Bachelet y quienes hemos sido críticos a él. Incluso coinciden en esto dirigentes de la propia Concertación.
El gobierno de Michelle Bachelet se presenta como de continuidad, ahora bien, ¿cuáles son los elementos que hacen pensar que no estamos nuevamente ante una promesa al calor de las elecciones, similar a la que llevo a designar como directora de Conama a Adriana Hofman?¿por qué se podría pensar que bajo un nuevo mandato de la Concertacion sería distinto?.
Este es un tema no menor, ya que las organizaciones ambientalistas podrían al igual que el 2000 quedar sumidas en un letargo esperando los cambios en las políticas ambientales que nunca llegaron. Y, perder así la posibilidad de articularse mejor levantando un verdadero poder ciudadano con capacidad de exigir socialmente el respeto de los derechos ambientales.
Lo segundo es la verdadera cualidad transformadora que tendrían los diez puntos. El acuerdo carece de algo fundamental, no hace mención al contexto del modelo económico y al débil sistema democrático del Chile actual. Los que firman el acuerdo dicen coincidir “en que es necesario poner condiciones ambientales al modelo de desarrollo” por tanto aparecen renunciando a la crítica fundamental que los ecologistas hemos realizado por más de una década. El principal problema para el medio ambiente en Chile no es abordado por el acuerdo. El modelo neoliberal basado en la sobreexplotación de los RRNN es la base de la insustentabilidad.
Nadie de los que hemos luchado por años en la defensa del patrimonio natural del país, los derechos y la justicia ambiental podríamos estar a priori en contra de los diez puntos, el mejoramiento de la institucionalidad y de algunos instrumentos de gestión ambiental es importante, pero esto debiera ser consecuencia de una política integral. Entonces, lo realmente relevante a considerar es que no se vislumbran cambios de política ambiental en el próximo gobierno. Si no se enfrenta esta realidad estructural y abrumadora, cambios como los propuestos pierden efectividad y se convierten en medidas decorativas.
Lamentablemente, lo que se disfraza con este acuerdo es una negociación para dejar caer exigencias en torno al modelo económico y social e incorporarse al próximo gobierno de la Concertación hipotecando la restringida credibilidad que aun podría quedarles.
Con ello desestiman definitivamente la decisión de construir un movimiento ambiental autónomo, aportando a una alternativa necesaria al actual sistema. Optan por convertirse en un mero apéndice verde en un gobierno que mantiene en lo esencial los pilares neoliberales, la destrucción e injusticia ambiental.
Hemos constatado por la experiencia de los movimientos ambientales y sociales que todo avance en la protección del medio ambiente y de los derechos sociales se realiza a partir de un movimiento ciudadano consiente, organizado y disponible a hacer valer sus exigencias.
La construcción de un movimiento ecologista amplio y autónomo, estrechamente vinculado a las demandas de otros sectores sociales del país es en la actualidad lo único que puede garantizar la debida protección ambiental y sustentabilidad del país. Ello es incompatible con la hipoteca de principios y estilos de trabajo materializados en el acuerdo referido.
La brújula del alma señala el sur: Entrevista a Miguel Serrano

Por Francisco Véjar
Yo soy el que soy. Soy el corazón de la tierra. Todo el resto es desvarío.
(O.V. DE L. MILOSZ)
No hemos sido los primeros en observar que su país escatima a Miguel Serrano los honores merecidos. A un escritor editado por prestigiosas casas de Inglaterra o de Estados Unidos; publicado incluso en farsi y en japonés. No hace mucho que otra de sus obras, "El Círculo Hermético", ha visto la luz en francés (Georg Ed. Ginebra, 1991) y es en las páginas de la revista belga "Vouloir" que el ensayista Bruno Dietsch dedica el siguiente comentario a la obra del escritor chileno: Nemo propheta a acceptus est in patria. ("Ciudad de los Césares", Nº 39, año 1991) A esto le debemos agregar que recientemente su obra ha sido reeditada en Francia y en Rusia.
¿Qué recuerdos tiene de la generación del 38?
Era una generación secreta. Vivíamos creyendo que el mundo éramos nosotros y nada más. Existían otros grupos con los cuales no teníamos mayores contactos. Nos juntábamos en cafés nocturnos, donde conversábamos. Era la época de los cafés. Las reuniones nuestras eran en el restaurante llamado "Miss Universo" que quedaba en la segunda cuadra de San Diego. Yo vivía siempre por estos barrios, por la calle Lira. Y recuerdo que de noche caminaba hacia esos lugares, -a cualquier hora de la noche se podía caminar-, en un Santiago maravilloso de casas bajas, donde todo era cielo y donde no existían los asaltos. Tantas cosas han desaparecido, aunque aun existan los rieles de la calle Lira, esos rieles por los cuales caminábamos con Héctor Barreto que era líder de este grupo y de esta generación. Algunas veces nos quedábamos conversando hasta que cerraban los bares y entonces cada uno partía para su casa. Nos sobraba dinero que entonces no nos costaba nada ganar porque era la mesada que nos daba nuestra familia. Entonces parábamos, en los rieles de la calle Lira y lanzábamos el dinero. Era un gesto generoso para dárselo a los fantasmas y seguíamos caminando, en los rieles, uno en uno y otro en otro hasta que llegaba a mi casa y él se perdía en la noche. Caminando por esas calles, yo llegaba al restaurante "Miss Universo". ¿Quién estaba allí?: Julio Molina Miller (autor de "La Primavera del Soldado", Poesía, 1944); Robinson Gaete, personaje que nadie sabe que existió; Guillermo Atías que luego pasó a ser uno de los dirigentes del partido comunista que murió estando exiliado en París. También Santiago del Campo, el Tigre Ahumada; gente formidable, que vivía la noche hablando de libros, de autores europeos: Panait Istrati, Knut Hamsum, autore de la época y filósofos afines a la cultura Griega tan admirada por Barreto Y Santiago del Campo. Ese era nuestro grupo, que luego tomaría contacto con otro grupo, curiosamente gracias a mí: un día, al asistir a un matrimonio familiar, tuve la oportunidad de conocer a Vicente Huidobro que era primo de mi madre: cuando Huidobro supo que yo escribía, me invitó a su casa y ahí conocí a Braulio Arenas, Enrique Gómez Correa y Eduardo Anguita. También gracias a Braulio Arenas, tomé contacto con el notable poeta Jaime Rayo, que escribió un libro extraordinario: "Sombra y sujeto (Poesía, 1939) y que posteriormente se suicidó. Así nos fuimos conectando unos a otros, hasta que llegó el momento del asesinato de Barreto. Era el tiempo de la Guerra Civil Española (1936). Hasta la muerte de Barreto, nosotros, que prescindíamos de la política, considerábamos que preocuparse de la política era una traición a la poesía o la literatura. A Barreto lo mataron los nazistas en una reyerta callejera, porque Barreto antes se había hecho socialista. Recuerdo que Atías, que era el más político de todos, le decía a Barreto cómo es posible que tú, Jasón, te hayas metido en la lucha contingente. Él le respondió: "me he hecho socialista porque me dan pena los niños con los pies descalzos bajo la lluvia". Pero, en realidad, no tenía nada que ver con la política. De echo, el mismo día que lo mataron, llegó a verme a la casa de Lira para invitarme a algún café. En aquella oportunidad me confesó que estaba muy desilusionado de la política y, sobre todo de los socialistas. Él estaba escribiendo cuentos de tipo social, algunos estupendos como "La noche de Juan", y me dijo: "Yo quise que mi libro lo ilustrara un amigo mío, pintor. En el partido me dijeron que no porque ellos tenían pintores e ilustradores. Entonces, les dije: "El que yo les quiero traer, es un tipo extraordinario, porque es capaz de hacer un círculo perfecto con los ojos cerrados y esto sólo Leonardo lo podía hacer. Por estas razones me quedaban mirando y pensaban: este tipo está loco". Esa noche se fue al "café Volga", que quedaba en Avenida Matta. Eran los tiempos de las reyertas callejeras. Los socialistas en aquel entonces estaban movilizados militarmente. Y en esta reyerta Barreto murió. Entonces los socialistas salieron a la calle. Vicente Huidobro se apareció inmediatamente y nos dijo: "Vengan ustedes a luchar contra el fascismo" Y de esa manera yo entré a la política. La verdad es que nunca he pertenecido a un partido político. Colaboré sí en aquellos años con Blanca Luz Brum que era una poetisa (uruguaya) que estaba en Chile y era de la izquierda y sacaba una revista que se llamaba: "Sobre la marcha". También se estaba creando en el mundo el Frente Popular, o sea, algo así como lo que es hoy la "Concertación", una alianza de partidos de toda clase; burgueses, marxistas y hasta liberales para combatir al nazismo. La guerra de España, especialmente. Yo mismo escribí en el Diario "El Frente Popular", pero poco a poco me fui desilusionando. Vicente Huidobro me dijo un día "Miguel: te invito a ir conmigo a la guerra de España a luchar", y entonces le respondí: "Para qué voy a ir allá , voy a leer primeros los libros de Marx; El capital y todos esos libros de la época". Y después de estar seis meses encerrado leyendo estas obras, terminé completamente antimarxista. Me dije "Esto es un absurdo". Entonces me alejé de toda acción política. También conocí en aquellos años el fundo "La Marquesa". Era el fundo de Pilo Yañez (Juan Emar), amigo de Vicente Huidobro, donde se reunía mucha gente de izquierda. Alvaro Yañez que era un personaje, fantástico. Se levantaba en la noche a escribir. Era noctámbulo. A la hora de almuerzo se sentaba en la cabecera de la mesa, no hablaba una palabra, tomaba un matamoscas y si veía una mosca se levantaba a matarla. Ahí llegaba también Eduardo Anguita. Leopoldo Castedo también llegó alguna vez y lo cuenta en sus memorias. Anguita tenía mucho sentido del humor; recuerdo que dormíamos en la misma pieza con él; por las noches hablábamos horas de David Herbert Lawrence: El amante de Lady Chatterley. Eran los libros de moda en esos tiempos. Vicente Huidobro y Eduardo Anguita tenían un gran sentido del humor. Así, cuando llegaba el huaso que era el capataz del fundo, lo sentaban a la mesa con su sombrero puesto. Vicente Huidobro le decía a Anguita "¡Qué lindos claveles rojos hay en ese florero!" y Anguita le respondía: "pero cómo Vicente si son rosas azules", entonces el huaso les decía: "¡señores, pero cómo es eso, si esas no son rosas son petunias blancas!" Anguita enseguida, le decía a Huidobro: "Lo que pasa es que usted está mal de la vista y tiene que hacerse un análisis". El huaso se paraba furioso y decía "Estos señores estan locos".
Usted el año 38 publica la Antología titulada "El Verdadero Cuento en Chile" donde se publica por primera vez a Juan Emar y además desarrolla en el prólogo algo muy curioso, me refiero al impacto que tiene a nivel del inconsciente la Cordillera de Los Andes en los chilenos.
Porque ya entonces nosotros nos juntábamos a soñar con los gigantes de la montaña que estaban dentro de la montaña, porque éste había sido un país habitado por gigantes. La montaña es sagrada. Entonces la montaña se veía a todas horas. Era una maravilla. La visión de la Cordillera de Los Andes que se tiene desde Santiago no se tiene en ninguna otra parte de Chile. Sólo he visto algo parecido en Austria. Por algo Pedro de Valdivia eligió esta ciudad como centro misterioso. Sé que en la montaña hay seres que están allí, que salen, que contemplan, que están, que nos miran. La "Antología del Verdadero Cuento en Chile" se me ocurrió porque nuestra gente escribía cuentos, especialmente Barreto; quise con ella dejar un testimonio de nuestra generación. Coloqué a Juan Emar porque verdaderamente sus cuentos eran extraordinarios, una cosa única en el mundo. No me perdonó nunca Vicente Huidobro que no lo haya puesto a él. Esa antología tiene una historia. Yo no tenía un peso para editarla. No me acuerdo cómo salió. Se editó la antología y fue un escándalo público. Alone habló por radio y dijo que era como un equipo de futbol de 11 escritores.
Hábleme de su experiencia en los Himalayas y de esas supuestas ciudades subterráneas que usted asegura que existen.
Existe la leyenda de que se construyen ciudades dentro de los Himalayas para protegerse de futuras catástrofes. Pero también hay otra interpretación, de que las ciudades subterráneas existirían desde antes. La tierra es hueca y tiene distintas entradas, en distintos lugares. En los Polos existirían entradas. En el Polo Sur y en el Polo Norte y también en algunas montañas y es eso lo que yo buscaba en los Himalayas; las entradas al mundo interior. A medida que uno se va acercando al Polo, la temperatura es más alta y no más baja y hay polen, muchas veces en los iceberg, que son de agua dulce. A quien le sucedieron cosas extrañas, en relación a eso fue al Almirante Byrd. En su viaje por el Polo, se encontró con un mundo totalmente diferente: animales prehistóricos, ríos y vegetación tropical. El Almirante Byrd, al parecer, fue asesinado, ya que estaba diciendo cosas que no se querían revelar. Cuando inicia esa expedición militar hacia las regiones del Polo, en la Antartida, (el mar de Weddell, las tierras de Reina Mana), donde los alemanes del Tercer Reich hicieron expediciones y encontraron oasis de aguas templadas y además pasillos subterráneos de miles de años. Lo que se dice es que desde 1938 comienzan a provisionar esa base Antártica. La expedición del Almirante Byrd va desde 1946-1947, después de la guerra, con aviones y se cree que hasta con una bomba atómica que deja caer y explota en el aire perdiendo mucha gente. Esta sería la responsable de la capa de ozono.
Usted fue amigo de Hermann Hesse, de Carl Gustav Jung, de Ezra Pound entre otros personajes notables del siglo XX. Cuéntenos acerca de su experiencia con ellos.
En Chile conocimos a Hermann Hesse cuando en el mundo, salvo en Alemania, era un total desconocido. Le leímos poco después del final de la Segunda Gran Guerra, cuando aún no se le daba el Premio Nobel. Con el tiempo Hesse pasaría a ser utilizado políticamente, por suerte para él después de su muerte, pasando a ser un "boom" literario, promovido a voluntad. Viví la obra mágica de Hermann Hesse al extremo que deseé viajar a Europa para conocerle personalmente. Esta peripecia se halla relatada por mí en mi libro El círculo hermético y no pretendo repetirla aquí. ¡Tantas cosas! ¡Tantos recuerdos! Con él hablé de todo, hasta de la muerte. Un día le pregunté: "¿Hay algo más allá de la muerte?". Me respondió: "Morir es como irse al Inconsciente Colectivo de Jung, para, de ahí, regresar a la forma, a las formas". Yo debo pensar: ¿que nos unió, acaso una reencarnación pasada? No hay otra forma de explicar este misterio. Nos separaban la edad, las distancias geográficas, la historia; todo y nada.
Con el Profesor Carl Gustav Jung pasó otro tanto, al extremo de que este monumento universal, este gigante, me dió, a mí, un joven escritor, perdido en el mundo, de un país lejano y desconocido, un prólogo para mi libro "Las visitas de la reina de Saba". Y esta fue la única vez, entoda su larga vida, que este extraordinario genio escribiera un prólogo para una obra puramente literaria, para un poema en prosa, como es mi libro. Y aquí deseo hacerme una reflexión que tiene que ver con nuestra patria, con Chile. Nadie en este país ha sido capaz de valorar este hecho extraordinario, ni regocijarse, ni enorgullecerse. Yo, un chileno, reconocido por el hombre más importante en el mundo del intelecto y del pensamiento del siglo XX y tal vez de muchos siglos más, soy prologado y admirado por este gran ser. Es la envidia, es la cobardía las que impiden que en Chile, mi propia patria, el mundo del oficialismo, del intelecto y de la literatura pueda aceptar y reconocer estos hechos. En cambio, el más importante biógrafo de C. G. Jung, Gerard Wehr, escribe en su obra que "al final de sus días, el Profesor Jung no recibía a nadie, ni a sus discípulos, ni a muchas personas de su familia, excepto a un joven escritor chileno, a quién prologó uno de sus libros y con quien conversó cosas que a nadie revelara antes".
Respecto a mi profunda amistad con Ezra Pound, tuvo también que ver con que pensábamos igual. Por suerte a mí no me pusieron en un asilo para locos como a él y como al otro maravilloso escritor noruego y Premio Nobel, Knut Hamsun. Y Ezra Pound es el más grande poeta del siglo XX y lo será del siglo XXI. Me siento feliz en su compañía, y no necesito de nada ni de nadie más.
El único monumento que en el mundo se ha levantado en honor a Ezra Pound fue impulsado e inaugurado por mí en España, en las cumbres de la ciudad de Medinaceli.
¿Cómo es su vida actual?
Mi vida oscila entre Santiago y Valparaíso y sigo mirando el Cerro Huelén como mis antepasados, hasta que yo también encuentre las "entradas secretas" al mundo interiuor, a la "Otra Tierra", de Platón. O hasta que también me lleve un Disco Volador, un Ovni, un Vimana.
Saber ver la arquitectura
Alfredo Jocelyn-HoltLa Tercera, 21 de enero de 2006El reciente fallecimiento de Emilio Duhart, uno de los pioneros de la arquitectura moderna en Chile, debiera servir para reflexionar y preguntarse por qué se habla tan poco sobre arquitectura. Hay una clara desproporción entre lo mucho que se construye últimamente y la casi nula discusión pública sobre los tipos de vivienda que se están edificando, la calidad urbana y arquitectónica de Santiago, o su crecimiento desmedido. Temas que afectan a millones de personas en su diario ir y venir, que involucran cuantiosas inversiones, y que, en una de estas, de no mediar tal discusión, puede que nos lleve a lamentarnos cuando sea demasiado tarde, cuando las grúas y buldózeres se hagan cargo de lo poco o nada valioso que sobrevivirá de nuestra época en cuanto a espacios o hitos visibles y representativos. Duhart, por cierto, seguirá siendo admirado por especialistas. El punto no es ese. ¿Por qué no tomar conciencia del alto valor de arquitectos como él y constatar que gran parte del daño y pérdida ya se ha producido, antes, incluso, de que hayan entrado a operar las retroexcavadoras?
Permítanme ilustrar el alcance. Comparemos un edificio tan notable como el de Cepal, del cual Duhart fue su arquitecto, con la mayoría de las construcciones que han ido surgiendo de las cenizas del antiguo barrio El Golf. Concordemos que lo que más llama la atención en un edificio como el de Naciones Unidas es su escala humana, su discreción y armonía con el entorno en que está emplazado. El edificio de Duhart, a diferencia de esos titanes que se yerguen soberbios sobre el río, no aplasta nada y a nadie, respeta al Mapocho, no tapa la cordillera, ofrece jardines interiores, deja circular el aire, y un cuanto hay más de óptima calidad. El edificio de Cepal es magnífico, porque es más que imponente, es modesto en el buen sentido de la palabra, y eso que quien lo comisionó era, a principios de los años 60, una "transnacional" súper poderosa, manejaba recursos envidiables, y su palabra aún era ley en toda América Latina, más que muchas de las grandes empresas que han edificado últimamente en el mismo barrio. Con todo, repito, ¡qué modesto es el edificio de Duhart! Es que es ahí donde se nota la impronta indiscutible del arquitecto.
Vaya otro ejemplo: la casa que edificó para su familia en Zapallar en 1953. Se trata de una vivienda apenas visible desde fuera; a lo sumo unos balcones y unos pintorescos techos cubiertos de coirón colgante. Nada que ver con lo que actualmente se precia en ése y otros lugares de la costa central, y que se nos publicita periódica y ostentosamente a través de las páginas de revistas de decoración. El contraste es evidente. De hecho, nos encontramos con la paradoja de que Zapallar puede que haya sido un balneario hasta más exclusivo entonces de lo que es ahora; sin embargo, el lujo de hoy habría sido impensable entonces. Alguien, quizá, me podría rebatir diciendo que la riqueza actual es inmensamente mayor. Vale, pero también es cierto que la arquitectura ha cambiado. ¿Qué son, pues, estas nuevas casas? ¿Puramente lugares donde pasar un fin de semana o veraneo, es decir, dejar la ciudad y llevar una vida más simple y distinta a la de Santiago? No lo parece. A juzgar por la suburbanización del litoral central (¡si en Zapallar hay ahora hasta agua para regar jardines del porte de un potrero!), estas nuevas casas son autoconscientemente conspicuas, podrían encontrarse en más o menos cualquier lugar del mundo que las pudiera pagar, y si uno se fija bien en como han sido concebidas, dan la impresión que han sido diseñadas, pensando no sólo en el reposo que ofrecen sino, también, como lugares donde seguir haciendo negocios. Que Zapallar y Cachagua hayan terminado asociándose al "negocio" de la política no es un mero decir. Hace ya mucho tiempo que dejaron de ser el "riñón de la oligarquía" y su exclusividad no se extiende únicamente a la derecha política.
He mencionado una casa en Zapallar, y un edificio icono, pero qué pasa con las viviendas sociales. ¿Nuestros mejores arquitectos están construyendo para el MOP y el Minvu como hicieron Duhart y otros durante los gobiernos de Jorge Alessandri o Frei Montalva? Presumo que no. ¿Es que sectores de clase popular ascendente no pueden apreciar y gozar de un buen diseño, y sólo están condenados a condominios en serie, con departamentos pilotos todos más o menos igualitos, como los malls? La analogía no es caprichosa. Cualquier dueña de casa sabe que los supermercados de Santiago poniente, tanto como del sector oriente, ofrecen filete, pero la calidad, o bien, el up grade puede diferir en un lugar u otro, y eso que se trata de la misma cadena de supermercados. Lo mismo sucede con los automóviles y aviones. De ahí que lo que hoy llaman business class sea más o menos lo mismo, en tanto espacio vital (dónde poner los pies y no terminar con tortícolis), que lo que se ofrecía, 20 años atrás, en "clase turística".
Duhart, seguramente, apreciaría mejoras en diseño y calidad en la arquitectura actual, no sólo abaratamientos a escala o bien consumo conspicuo que pareciera ser la tónica dominante de nuestros días, un poco remedando la polarización creciente de nuestra economía-sociedad. En una de éstas, le llamaría la atención el Hotel Miramar en Viña del Mar o la Plaza de la Ciudadanía al costado sur de La Moneda. En efecto, son muestras de diseño bien concebido, porque por muy lujosos que sean, los arquitectos han sido modestos. El Hotel Miramar, más allá de su espectacularidad maciza y llena de luces, es una versión actualizada del edificio de los años 40, liberado de todos esos vidrios espejos, tan de los años 80, y que recuerdan las lentejuelas de la señora Bolocco. La Plaza de la Constitución, por fortuna, calza bien con el Barrio Cívico circundante de los años 30 y 40, y evita ser una cita obvia de la plaza de I. M. Pei frente al Louvre; es decir, el arquitecto tuvo el buen criterio de no atenerse al gusto mimético de quien la comisionó. Es bien sabido que a Ricardo Lagos le gusta compararse con Francois Mitterrand, el mentor de Pei. Insisto, hablemos más sobre arquitectura, y apreciemos el valor escaso de la modestia.
El mal vidriero
Charles BaudelaireHay naturalezas puramente contemplativas, impropias totalmente para la acción, que, sin embargo, merced a un impulso misterioso y desconocido, actúan en ocasiones con rapidez de que se hubieran creído incapaces.El que, temeroso de que el portero le dé una noticia triste, se pasa una hora rondando su puerta sin atreverse a volver a casa; el que conserva quince días una carta sin abrirla o no se resigna hasta pasados seis meses a dar un paso necesario desde un año antes, llegan a sentirse alguna vez precipitados bruscamente a la acción por una fuerza irresistible, como la flecha de un arco. El moralista y el médico, que pretenden saberlo todo, no pueden explicarse de dónde les viene a las almas perezosas y voluptuosas tan súbita y loca energía, y cómo, incapaces de llevar a término lo más sencillo y necesario, hallan en determinado momento un valor de lujo para ejecutar los actos más absurdos y aun los más peligrosos.

Un amigo mío, el más inofensivo soñador que haya existido jamás, prendió una vez fuego a un bosque, para ver, según decía, si el fuego se propagaba con tanta facilidad como suele afirmarse. Diez veces seguidas fracasó el experimento; pero a la undécima hubo de salir demasiado bien.
Otro encenderá un cigarro junto a un barril de pólvora, para ver, para saber, para tentar al destino, para forzarse a una prueba de energía, para dárselas de jugador, para conocer los placeres de la ansiedad, por nada, por capricho, por falta de quehacer.
Es una especie de energía que mana del aburrimiento y de la divagación; y aquellos en quien tan francamente se manifiesta suelen ser, como dije, las criaturas más indolentes, las más soñadoras.
Otro, tímido hasta el punto de bajar los ojos aun ante la mirada de los hombres, hasta el punto de tener que echar mano de toda su pobre voluntad para entrar en un café o pasar por la taquilla de un teatro, en que los taquilleros le parecen investidos de una majestad de Minos, Eaco y Radamanto, echará bruscamente los brazos al cuello a un anciano que pase junto a él, y le besará con entusiasmo delante del gentío asombrado...
¿Por qué? ¿Por qué..., porque aquella fisonomía le fue irresistiblemente simpática? Quizá; pero es más legítimo suponer que ni él mismo sabe por qué.
Más de una vez he sido yo víctima de ataques e impulsos semejantes, que nos autorizan a creer que unos demonios maliciosos se nos meten dentro y nos mandan hacer, sin que nos demos cuenta, sus más absurdas voluntades.Una mañana me levanté desapacible, triste, cansado de ocio y movido, según me parecía, a llevar a cabo algo grande, una acción de brillo. Abrí la ventana. ¡Ay de mí!
(Observad, os lo ruego, que el espíritu de mixtificación, que en ciertas personas no es resultante de trabajo o combinación alguna, sino de inspiración fortuita, participa en mucho, aunque sólo sea por el ardor del deseo, del humor, histérico al decir de los médicos, satánico según los que piensan un poco mejor que los médicos, que nos mueve sin resistencia a multitud de acciones peligrosas e inconvenientes.)
La primera persona que vi en la calle fue un vidriero, cuyo pregón, penetrante, discordante, subió hacia mí a través de la densa y sucia atmósfera parisiense. Imposible me sería, por lo demás, decir por qué me acometió, para con aquel pobre hombre, un odio tan súbito como despótico.
«¡Eh, eh!» -le grité que subiese-. Entretanto reflexionaba, no sin cierta alegría, que, como el cuarto estaba en el sexto piso y la escalera era harto estrecha, el hombre haría su ascensión no sin trabajo y darían más de un tropezón las puntas de su frágil mercancía.
Presentose al cabo: examiné curiosamente todos sus vidrios y le dije: «¿Cómo? ¿No tiene cristales de colores? ¿Cristales rosa, rojos, azules; cristales mágicos, cristales de paraíso? ¿Habrá imprudencia? ¿Y se atreve a pasear por los barrios pobres sin tener siquiera cristales que hagan ver la vida bella? Y le empujé vivamente a la escalera, donde, gruñendo, dio un traspiés.
Me llegué al balcón y me apoderé de una maceta chica, y cuando él salió del portal dejé caer perpendicularmente mi máquina de guerra encima del borde posterior de sus ganchos, y, derribado por el choque, se le acabó de romper bajo las espaldas toda su mezquina mercancía ambulante, con el estallido de un palacio de cristal partido por el rayo.
Y embriagado por mi locura, le grité furioso: «¡La vida bella, la vida bella!»
Tales chanzas nerviosas no dejan de tener peligro y suelen pagarse caras. Pero ¡qué le importa la condenación eterna a quien halló en un segundo lo infinito del goce!
El Foro Social Mundial y la Política

Por Sebastián Ainzúa Auerbach
Coordinador Programa Economía Y Globalización
Fundación TERRRAM, desde Caracas, Venezuela.
El Foro Social Mundial, iniciado ayer en Caracas, debe ser el más político de todos los que se han realizado hasta ahora. La señal que está detrás del encuentro habla de que el contexto latinoamericano está cambiando de manera notable.
No es casual que justo este año el foro haya salido de su tradicional y tranquila casa en Porto Alegre, Brasil, para venir a instalarse a la calurosa Caracas. Detrás de esta ingenua mudanza hay un reconocimiento, y quizás un apoyo explícito, al gobierno de Chávez. Probablemente el gobierno de Venezuela pretende imprimirle un sello ciudadano a la administración, que si bien ha tenido importantes logros, carga con un descontento respecto a que los espectaculares ingresos obtenidos en los últimos años no se han traducido en cambios sustanciales para la población. Mirado de esta forma, el Foro – y los gastos que éste involucra- son una forma de justificar el uso de los recursos.
Sin embargo, el efecto político del Foro está lejos de terminar ahí. Los últimos encuentros latinoamericanos han estado marcados por el fortalecimiento y legitimación de los movimientos de izquierda latinoamericanos, teñidos por guiños y apoyos que han entregado los países vecinos a los líderes locales representantes de esta corriente. No fue casual que en el discurso que dio Chávez en Mar del Plata durante La Cumbre de los Pueblos, realizada en noviembre pasado, haya invitado al entonces candidato presidencial boliviano, Evo Morales, para pronunciar unas palabras, en explícito apoyo a su candidatura. Se podría decir que incluso los líderes de la nueva izquierda han “bendecido” las candidaturas afines al nuevo proyecto latinoamericano que cada vez se amplía más y más, reduciendo los reductos conservadores en América Latina.
El fortalecimiento del discurso bolivariano y anticapitalista se debe, en parte, al hecho de que a pesar de tener pocas innovaciones (y si las hay, son en gran medida cosméticas) el discurso ha dejado de ser un fenómeno aislado, para convertirse en un proceso amplio que cada vez gana más adeptos.
Este foro marca lo que a mi juicio corresponde el inicio de una nueva etapa en los gobiernos de Sudamérica. Esta nueva izquierda tiene algunos toques renovados que vale la pena tomar en consideración, como por ejemplo el discurso unitario que presentan los gobernantes, complementado con su personalidad caudillista, dando a la vez señales concretas de querer avanzar en serio hacia una nueva política interna y externa.
El encuentro marca además el inicio del gobierno de Morales y la incorporación del país de Bolívar como miembro pleno del MERCOSUR y el fin de la dependencia total de los países a las políticas recomendadas por el FMI o el Banco Mundial.
La primera conclusión que se puede sacar a apenas un día de iniciado el encuentro es que la política marcará la agenda del Foro y que la idea de que “otro mundo es posible” no se basa exclusivamente en una expresión de deseo, sino que marca las líneas de las naciones durante este año. Porque cuando las visiones alternativas llegan al poder, ya es difícil retractarse de los dichos emitidos. Ahora lo que vale es la voluntad, que si no surge entre las propias autoridades, se forjará producto de las presiones de los vecinos que están cada día más involucrados con la política exterior de sus aledaños y aliados.