Ang Lee, director de Secreto en la Montaña: "Siento que ya no tengo nada que demostrar"

El Mercurio, 19 de febrero.
Por Beatrice Sartori, El Cultural de El Mundo de MadridAng Lee (Taiwán, 1954) estrena la que muchos consideran ya su obra maestra, En "Secreto en la montaña" (Brokeback Mountain), vencedora de la Mostra de Venecia, favorita para los Globos de Oro y con enormes posibilidades para los Oscar. Han tenido que ser un director heterosexual taiwanés (casado y con dos hijos) y dos actores también heterosexuales de Australia (Heath Ledger) y de California (Jake Gyllenhaal), quienes cabalguen como 'cowboys' homosexuales sin caer en la parodia, es más, sacando del sombrero una de las propuestas cinematográficas más audaces de los últimos años.
Fue James Schamus, su productor habitual, quien le dio a leer el cuento original de E. Annie Proulx. El cineasta taiwanés no vio entonces la conveniencia de abordar la adaptación y prefirió dirigir "Hulk", quizá la película que menos fans le ha granjeado y la más excesiva en sus pretensiones, que al menos sirvió para convertir a Eric Bana en una estrella. Sin perder nunca su sonrisa y humildad, Ang Lee revela los detalles de su regreso al cine de emociones, aquel que no se deja eclipsar por el espectáculo.
-¿Por qué no se decidió en 1997?"La primera vez que leí la historia, la rechacé, pese a que me conmovió hasta las lágrimas. La encontré elegíaca, profunda, enigmática y diferente. La segunda vez que la leí, decidí adaptarla por las mismas razones por las que me había negado la primera vez : pensé que se trataba de una película que nadie querría ver. Toda mi vida estuve también a la búsqueda de la aprobación de mi padre, que consideraba que rodar películas no era un oficio serio, más bien, una frivolidad. Su familia fue aniquilada durante la Revolución Cultural de Mao simplemente por el hecho de poseer tierras. Fui criado en Taiwán, a donde huí para evitar ser asesinado. En 1978, mi familia llegó a Estados Unidos. Al final y por el tema que abordaba, me dio su bendición tras ver "Hulk". Cuando le anuncié que adaptaría "Secreto en la montaña", fue el que más me alentó. Dos semanas después murió. Fue el detonante que me decidió a adaptar el cuento".
-La narración original es muy breve, un texto de apenas 30 páginas. Ha contado con el novelista Larry McMurtry y con Diana Ossana para extender la historia sin menoscabo de su lirismo..."Uno de los grandes obstáculos fue su estructura episódica alargada durante 20 años a lo largo de los cuales Ennis del Mar y Jack Twist recolectan perlas robadas de felicidad. Necesitaba una escritura enérgica y vigorosa para una historia intensa de amor, pérdida, dolor y arrepentimiento. Diana ha colaborado conmigo de forma regular desde 1993 y ella fue la que contactó a Larry. Fue una elección ideal pues varias novelas suyas han sido ya llevadas al cine. Sobre todo, Horseman, que se convirtió en en la película "Hud", con Paul Newman; "Lonesome Dove", a la mayor gloria de Robert Duvall y Tommy Lee Jones y, sobre todo, "The Last Picture Show", a cargo de Peter Bogdanovich, con su musa de entonces, Cybill Sheperd. Larry me confesó que se trataba de una de las mejores historias que había leído en su vida. Les llevó apenas tres meses de trabajo desde que sintieron que, al margen de las preferencias sexuales de sus protagonistas, a lo largo de los siglos los seres humanos no han cambiado en sus necesidades y deseos. Su trabajo consistió en convertir el relato en una gran historia épica sin perder la lírica y economía del texto original"
-Supongo que le molesta que se haya etiquetado al filme de "western gay". Me gustaría que lo describiera con sus propias palabras"Se trata de una historia de amor. Punto. Apenas relacionada con el género del western. No responde al cliché de los "buenos" venciendo a los villanos al estilo macho de John Wayne. Es una narración contextualizada en el agonizante Oeste de finales del siglo XX, cuando la vida del vaquero es un recuerdo obsoleto mientras que las tradiciones del machismo se perpetúan. Es el retrato melancólico de un gran amor que es negado, la historia de dos vaqueros que ocultan su amor durante décadas, llevando vidas de creciente desesperación".
El Oeste agonizante-En pleno siglo XXI, ¿cómo es posible que esta película siga levantando polémica y controversia ?"Hay tabúes difíciles de superar. Comparto con James Schamus [el productor] el convencimiento de que si grupos homófobos o mayorías morales de diversas cataduras boicotean la película... me dará igual. Sólo quiero que la vean personas con sensibilidades puestas al día. Y, además, creo que lo que la película ofrece es un tema tratado con una seriedad como nunca antes. La historia no es nueva, pero sí el período en que se desarrolla, los personajes y sus maneras de expresarse. He evitado de todas las maneras posibles los clichés. No es "Duelo de titanes". Al contrario. He querido retratar de forma auténtica la vida rural en el Oeste estadounidense contemporáneo, con situaciones y seres humanos reales".
Ang Lee eligió a dos actores jóvenes sin miedo a "perjudicar" sus incipientes y muy prometedoras carreras en un proyecto de alto riesgo en el acobardado Hollywood de nuestros días. Heath Ledger, sobre quien recae el peso del filme y al que veremos próximamente en "Casanova" (Lasse Hallstrom, 2005), y Jake Gyllenhaal, que acaba de estrenar "Jarhead", de Sam Mendes, otra vuelta de tuerca en su impresionante carrera iniciada de niño a bordo de las películas de su padre, Stephen Gyllenhaal, y junto a su hermana Maggie. Ambos ofrecen sendas interpretaciones a calzón quitado ofreciendo un profundo amor lleno de emociones contradictorias : asco, ira, desesperación, esperanza, pasión, verguenza y liberación. Las escenas sexuales son de alto voltaje erótico. Y violencia.
Contra el ADN-Heath Ledger realiza uno de esos trabajos que marcan una carrera. ¿Cómo es su personaje?Es un personaje que libra una batalla contra su propia estructura genética. Y contra las tradiciones y la moral, los miedos y las creencias heredadas de sus antepasados. Todo está en su ADN y el sufrimiento es, por tanto, muy grande.
-¿Y Jack Twist, otro gran paso del magnífico Jake Gyllenhaal?"Jake supo de este proyecto cuando apenas tenía 17 años y le recuerdo bastante asustado. Ni se atrevía a leer el guión. Mis dudas y los parones que ha sufrido este proyecto han permitido que se convierta en un hombre y que se sintiera atraído por retratar una historia de amor que no sólo le conmovió sino que quiso rodar por no haber visto nunca nada semejante en la pantalla".
-Pese a que la historia transcurre durante dos décadas, ¿por qué eligió a actores tan jóvenes?"Los actores de edad mediana ofrecen técnica, pero en el proceso han perdido frescura. Ganan en sofisticación pero es difícil que se suelten y lleguen tan lejos como un joven. Prefiero a los actores jóvenes aún con la huella de la inocencia en sus rostros frescos. Convencen más al público y otorgan una mayor verdad a las escenas. De hecho, durante el rodaje apenas sí les hablo. Porque tras meticulosos ensayos, todos saben lo que espero de ellos. Si les doy excesivas instrucciones, pierden una frescura que considero indispensable".
-La primera escena sexual entre Ledger y Gyllenhaal llama la atención por su violencia."La violencia en su primer encuentro sexual es sólo la expresión de la confusión que ambos sienten cuando ya no frenan la pasión que sienten el uno por el otro. Heath y Jake se mostraron muy nerviosos antes de rodar. En esta ocasión, les hablé del beso: tiene que ser brutal, un beso que jamás podría ser dado a una mujer... demasiado violento. Lo que se desata entre ellos es puro instinto animal. Es un beso de dos machos cuando dejan fluir sus emociones, ya sin ataduras, aislados en las montanas... sin testigos. Es el momento decisivo de sus vidas cuando confrontran las tradiciones y eligen un momento de libertad personal que más tarde se verá sofocada por las obligaciones sociales. Ahí surge su drama personal".
En 1999, Ang Lee dirigió su primer western, "Ride with the Devil", un fresco de la Guerra Civil norteamericana a partir de unos mercenarios sureños. Entonces, los críticos escribieron que el director carecía de las referencias étnicas o culturales para abordar semejante historia. Algo con lo que no está en absoluto de acuerdo. "Mi mirada de extranjero me permite no sólo abordar los detalles más pequeños sino también ser consciente de la historia a gran escala y en un contexto épico". De hecho, a comienzos de este año, el exigente Los Angeles Film Critics Association le ha otorgado a él y al filme sendos galardones al mejor director y película de 2005. Asimismo, Lee ha sido nominado como mejor director del año por el Directors Guild of America. Un gran triunfo cuya chispa prendió en Venecia.
-El descubrimiento se produjo en Europa, en el festival de Venecia dirigido por Marco Mueller."Venecia nos hizo albergar grandes esperanzas, pues para nosotros no era más que una película modesta concebida desde parámetros de modestia. Después llegaron pequeñas proyecciones y las reacciones fueron tan positivas que puso en marcha el mecanismo de ¿cuánto podemos ingresar en la taquilla? Afortunadamente, mi implicación en esa parte del proceso es inexistente, nula. (Tímida risa) Yo sólo ambiciono que la puedan ver aquellos que sientan que quizá es algo nuevo y puedan sentirse conmovidos".
-Por su grandeza, belleza y espectacularidad y también porque es el sitio al que regresan para renovar su amor durante 20 años, las montañas son el tercer personaje."Absolutamente. De hecho, los dos actores y yo mismo estuvimos varias semanas antes del rodaje ensayando línea a línea, empapándonos del paisaje, aprendiendo a cabalgar (Heath llevaba ventaja desde que monta desde niño en Australia) y viviendo de la manera más simple posible. Antes, me había enamorado de dos localizaciones en texas y Wyoming, pero finalmente, nos decidimos por la zona de Calgary, en Canadá. Es un paraíso terrenal, de una belleza sobrecogedora".
-¿Algún nuevo proyecto?"No para mí en este momento. Antes, en el pasado, me sentía ansioso por embarcarme en un nuevo reto que, literalmente, me asustara. Ahora, siento que ya no tengo nada que demostrar. Estoy implicado como productor en una película titulada "The Hands of Shang-Chi". Dirigirá Woo-Ping Yuen, es una adaptación de un cómic de Marvel a partir de un maestro de Kung-Fu que debe batallar a su propio padre, cuando descubre que es un peligroso criminal. Me temo que vuelvo al lugar del crimen... las relaciones paterno filiales"
Fernando Trueba, cineasta y promotor musical: "En flamenco soy un completo ignorante"
Luego de que mi hermano Javier Cueto me lo exigiera por lo menos 3 años, vi finalmente el increíble documental Calle 54, sobre el Latin Jazz, donde aparecen maestros venerables como Paquito D´Rivera, Tito Puente, Bebo y Chucho Valdés. Ahora comparto con ustedes una entrevista al director, Fernando Trueba, donde se refiere a esta obra.
Un abrazo,
Patricio
Por Ezequiel Paz
Fernando Trueba ya lo ha demostrado casi todo en el mundo del cine, Oscar incluido. Sus titubeantes comienzos lo llevaron a empezar carreras como Filología, Ciencias de la Imagen o Periodismo, para desembocar en esa especie de cajón de sastre conceptual que es el cine. Una disciplina en la que, a su juicio, caben todas las musas del arte, incluida la música, esa que le ha reportado tantas satisfacciones y a cuyos autores favoritos quiso dedicar el documental 'Calle 54', saldando una deuda con el pasado. 'Calle 54' fue el detonante de la explosión del jazz latino y, de paso, del jazz flamenco, vivida en los últimos dos años en España. A día de hoy, anda enfrascado en materializar nuevas alquimias musicales desde Calle 54 Records, que concibe como algo íntimo y personal.Cada aficionado al jazz tiene su particular historia de amor con esa música, ¿cómo fue la suya?De joven fui muy fan de Art Tatum, Paul Desmond y Dave Brubeck. La época del jazz de los setenta y ochenta me alejé del jazz, salvo de mis favoritos. Como soy un hombre anticuado, a parte de mis gustos latinos que ya conocéis, oigo mucho a Bill Evans, Ben Webster, Johnny Hodges, Phil Woods y, entre los más jóvenes, a Brad Mehldau, Jacky Terrasson…
¿Tiene alguna formación musical? ¿Interpreta algún instrumento? Si fuera músico, ¿qué instrumento o instrumentos le gustaría tocar?
Carezco de formación musical, pues estudié un poco de solfeo que olvidé y años más tarde aprendí algún rudimento de nuevo. Pero sólo soy un aficionado. Un hombre en busca de cosas bellas, no necesariamente musicales, también literarias, cinematográficas… Si fuera músico, me gustaría tocar el saxo alto o el tenor y, desde luego, el piano.
El productor Javier Limón dice de usted que es la persona con más cultura jazzística que ha conocido en su vida. ¿Es erudición borgiana o simple memoria afectiva?
Javier Limón exagera, pues conozco a muchísimas personas que saben mucho más de jazz que yo. Yo sólo creo ser un buen rastreador de belleza.
¿El jazz es una música para intelectuales? Y si lo fuera, ¿el jazz latino es la parcela bailable y abdominal?
Por épocas, he estado alejado del jazz por ese lado intelectual, académico, de escuela, música para músicos. Si la música no me emociona o me exalta, si no me afecta de una manera, no me interesa. La técnica no me interesa. Sólo lo que se hace con esa técnica. Y hay músicos muy virtuosos que no hacen nada interesante porque no tienen el gusto, el criterio, la humildad, de hacer música simplemente bella. Además, entre los aficionados al jazz hay mucho 'snob'. Muchos son más papistas que el papa. Pasa como en el flamenco. O en los toros. El jazz latino, más que por lo bailable, me gusta por su energía, su vitalidad, porque es una música directa, con claras raíces populares, pero que técnicamente puede ser tan compleja o elaborada como la que más.
De los pianistas que cito a continuación, ¿nos puede explicar quién le llega más y por qué?- Oscar Peterson- McCoy Tyner- Teté Montoliú- Cecil Taylor- Gonzalo Rubalcaba- Chano Domínguez- Bebo ValdésTodos los de la lista me gustan, son grandes maestros. Cecil Taylor es el que he escuchado menos. Mi McCoy Tyner favorito es el joven de 'Nights of Ballads and Blues'. De Tete me gustan muchas cosas. Chano... adoro su estilo, es suyo. 'Alegría callada', 'Alma de mujer'… son joyas. Rubalcaba tiene discos excelentes como 'Mi gran pasión' o 'Supernova'. Su versión de 'El cadete constitucional' es grande. Oscar Peterson... ¿qué voy a decir? Aunque le escuchaba más cuando era joven que ahora. Entonces era uno de mis favoritos. Ahora no es que no lo sea, es que oigo más a otros. Y
Bebo Valdés es mi gran amor. Por su actitud ante la música. Está más allá del bien y del mal. Es la grandeza de la modestia. La belleza de la bondad. La honestidad de la musicalidad pura. El anti-ego. En la lista faltan algunos de mis pianistas favoritos: Bill Evans, Art Tatum, Eddie Higgins, Keith Jarrett…
Y dentro del flamenco, ¿cuáles son sus referencias fundamentales?No soy un conocedor del flamenco, más bien un completo ignorante. Aunque siempre me gustaron
Camarón, Morente, Paco de Lucía, Tomatito, Vicente Amigo… Y diré que una de las personas que más me ha impresionado sobre un escenario en cualquier género musical es
Estrella Morente. Ella es la princesa del siglo XXI.
La crítica siempre está intentando redescubrir las naranjas y ahora alguien ha acuñado el término 'lágrimas jondas' para referirse al maridaje entre los boleros y el flamenco que ha popularizado el disco de Bebo Valdés y Diego el Cigala. A Chano Domínguez, por ejemplo, le gusta más hablar de fusiones de músicos que de géneros, ¿es usted de la misma idea?
Detesto la palabra fusión. Me suena a científico, a experimento de laboratorio. Y los discos de fusión, habitualmente, me espeluznan. Yo creo que el de Bebo y Cigala es un encuentro natural, orgánico. Cuando Chano Domínguez oyó a Bebo dijo: "Es el más flamenco de todos". Tenía razón. Que los músicos de la West Coast les gustase tocar música brasileña no era fusión, era lo natural, pues ellos habían sido la influencia más grande en la bossa nova. Los que conocieron a Joao Gilberto antes de oír a Chet Baker y después, dicen que hubo un cambio. Elis Regina citaba a Chet Baker como su influencia mayor. ¡Como no va a tocar latino Ron Carter si era el contrabajo de Jobim!
Su película 'Calle 54' se está convirtiendo en un fenómeno propagador del jazz latino, de forma parecida a lo que ocurrió con 'Buenavista Social Club' de Wenders. La actividad de los sellos Lola Records y Calle 54 Records dan buena cuenta de ello. ¿Cuál es su historia como promotor y cómo nacieron estos sellos?
Lola nació de la voluntad de un grupo de amigos: Javier Estrella, Julio Martí, Andrés Vicente Gómez, Tito Ramoneda y yo, de producir discos. Y, para ello, creamos aquella compañía, que ha hecho algunos discos excelentes. Calle 54 Records es mi deseo de hacer algo muy pequeño, personal, artesanal, que no pueda considerarse industrial, sino que sea algo hecho a mano, con el corazón. La vocación de este sello es hacer un par de discos al año, no más.
Calle 54 es una historia de encuentros excepcionales: Bebo y Chucho, Cachao y Patato, Andy y Jerry, Chano y Paquito de Rivera, Bebo con el Cigala... ¿Hay algún otro de estos deliciosos cruces en previsión?
Lo hay, pero no pienso contarlo. Y, además, tampoco es para mañana. Y aunque mi amigo Javier Estrella fue un auténtico pionero en juntar flamenco y jazz, hace ya casi veinte años, en el de Cigala y Bebo, para hacer honor a la verdad, no tuvo nada que ver.
¿Coincide en que se pueden citar como antecedentes de 'Calle 54' 'Flamenco' de Saura y 'Buena Vista Social Club' de Wim Wenders? ¿En qué se diferencia su película de aquéllas?
Son anteriores pero no antecedentes. La de Saura está muy bien rodada, como todas sus películas, pero la música está pregrabada, así que no tiene nada que ver con la mía. 'Buena Vista' se hizo antes, aunque yo llevaba mucho tiempo antes que ellos con el proyecto de 'Calle 54'. Yo ya trabajaba en ese proyecto cuando los que hicieron Buena Vista no sabían quien eran Ibrahim Ferrer o Rubén González. La película es muy bonita visualmente, como todas las de Wenders, y algunos de los personajes son entrañables. Pero desde el punto de vista de sonido, la película es muy chapucera, lo que en una película sobre música es preocupante. Y también, aunque me encanta Ry Cooder, no creo que pueda ir a Cuba, la tierra de los mejores percusionistas, y llevarse a su hijo de percusionista. Eso me pareció peor que preocupante.
¿Existe una manera especial de hacer documentales musicales? Lo digo porque 'Calle 54' discurre como directos entrelazados con una muy cuidada puesta en escena y no parece tarea fácil...
Cada uno puede hacerlo a su manera. No hay reglas. El desafío para mí era hacer la película de verdad en vivo. Sacrificando, si fuera necesario, el cine a la música. No era fácil, pero fue muy divertido.
Podría citarme, para deleite de cinéfilos y melómanos, qué musicales y qué bandas sonoras originales son sus favoritas...
Mi película de música favorita es 'Latcho Drom' de Tony Gatlif, una obra maestra, sobre la música del pueblo gitano. Muy superior a todas las citadas en esta entrevista, incluida la mía.
¿Cómo surgió la idea de crear en Madrid un club como el Calle 54, que no tiene nada que envidiar al Blue Note americano?Fue Andrés Vicente Gómez, que tiene un lado visionario, soñador, algo megalómano, quien hizo realidad ese sueño. Los demás apoyamos, cada uno desde nuestro campo.
¿Y para la temporada de otoño, puede adelantarnos que fenómenos del jazz latino se pasearán por su escenario?
Bueno, en la página web del club
http://www.calle54.net/ puede verse el programa confirmado. Hay muchas otras cosas aún por confirmar. Es posible que la familia Valdés actúe en enero. Pero habrá que estar al tanto. Lo que es increíble es que en los primeros cuatro meses de vida ya hayan actuado Bebo Valdés y el Cigala, Chano Domínguez, Martirio, Jerry González, Brad Mehldau, Ron Carter, Charles Lloyd, Jorge Ben, Eddie Palmieri, Gonzalo Rubalcaba y David Sánchez, Eliane Elías, Rosa Passos y algunos más que olvido.
Ecologismo de Mercado v/s Ecologismo Social
Lucio Cuenca Berger
Coordinador Nacional
Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales - OLCANo dudamos que es importante sacarle compromisos a los candidatos presidenciales, más aún tratándose de una candidatura que finalmente accedió a la presidencia de nuestra república. Es simplemente una apuesta a ganador. Por ello debiéramos suponer que si se materializan los diez puntos anunciados en el compromiso entre Michelle Bachelet con un grupo de ecologistas, según estos, se “asegura la sustentabilidad ambiental del desarrollo chileno mediante la creación de un Ministerio del Medio Ambiente”.
Surgen dos elementos fundamentales a tener en cuenta para dar lectura a este compromiso y sus reales perspectivas de cambio ofrecido por sus firmantes.
El primero es preguntarse si el conglomerado que representa la candidata Bachelet ha honrado los compromisos adquiridos anteriormente con la ciudadania? La pregunta es pertinente en atención a que el actual gobierno de Ricardo Lagos no cumplió los compromisos ambientales que hizo en 1999 siendo el candidato de la Concertación. Este diagnostico es compartido entre quienes firmaron el reciente acuerdo con Bachelet y quienes hemos sido críticos a él. Incluso coinciden en esto dirigentes de la propia Concertación.
El gobierno de Michelle Bachelet se presenta como de continuidad, ahora bien, ¿cuáles son los elementos que hacen pensar que no estamos nuevamente ante una promesa al calor de las elecciones, similar a la que llevo a designar como directora de Conama a Adriana Hofman?¿por qué se podría pensar que bajo un nuevo mandato de la Concertacion sería distinto?.
Este es un tema no menor, ya que las organizaciones ambientalistas podrían al igual que el 2000 quedar sumidas en un letargo esperando los cambios en las políticas ambientales que nunca llegaron. Y, perder así la posibilidad de articularse mejor levantando un verdadero poder ciudadano con capacidad de exigir socialmente el respeto de los derechos ambientales.
Lo segundo es la verdadera cualidad transformadora que tendrían los diez puntos. El acuerdo carece de algo fundamental, no hace mención al contexto del modelo económico y al débil sistema democrático del Chile actual. Los que firman el acuerdo dicen coincidir “en que es necesario poner condiciones ambientales al modelo de desarrollo” por tanto aparecen renunciando a la crítica fundamental que los ecologistas hemos realizado por más de una década. El principal problema para el medio ambiente en Chile no es abordado por el acuerdo. El modelo neoliberal basado en la sobreexplotación de los RRNN es la base de la insustentabilidad.
Nadie de los que hemos luchado por años en la defensa del patrimonio natural del país, los derechos y la justicia ambiental podríamos estar a priori en contra de los diez puntos, el mejoramiento de la institucionalidad y de algunos instrumentos de gestión ambiental es importante, pero esto debiera ser consecuencia de una política integral. Entonces, lo realmente relevante a considerar es que no se vislumbran cambios de política ambiental en el próximo gobierno. Si no se enfrenta esta realidad estructural y abrumadora, cambios como los propuestos pierden efectividad y se convierten en medidas decorativas.
Lamentablemente, lo que se disfraza con este acuerdo es una negociación para dejar caer exigencias en torno al modelo económico y social e incorporarse al próximo gobierno de la Concertación hipotecando la restringida credibilidad que aun podría quedarles.
Con ello desestiman definitivamente la decisión de construir un movimiento ambiental autónomo, aportando a una alternativa necesaria al actual sistema. Optan por convertirse en un mero apéndice verde en un gobierno que mantiene en lo esencial los pilares neoliberales, la destrucción e injusticia ambiental.
Hemos constatado por la experiencia de los movimientos ambientales y sociales que todo avance en la protección del medio ambiente y de los derechos sociales se realiza a partir de un movimiento ciudadano consiente, organizado y disponible a hacer valer sus exigencias.
La construcción de un movimiento ecologista amplio y autónomo, estrechamente vinculado a las demandas de otros sectores sociales del país es en la actualidad lo único que puede garantizar la debida protección ambiental y sustentabilidad del país. Ello es incompatible con la hipoteca de principios y estilos de trabajo materializados en el acuerdo referido.
La brújula del alma señala el sur: Entrevista a Miguel Serrano

Por Francisco Véjar
Yo soy el que soy. Soy el corazón de la tierra. Todo el resto es desvarío.
(O.V. DE L. MILOSZ)
No hemos sido los primeros en observar que su país escatima a Miguel Serrano los honores merecidos. A un escritor editado por prestigiosas casas de Inglaterra o de Estados Unidos; publicado incluso en farsi y en japonés. No hace mucho que otra de sus obras, "El Círculo Hermético", ha visto la luz en francés (Georg Ed. Ginebra, 1991) y es en las páginas de la revista belga "Vouloir" que el ensayista Bruno Dietsch dedica el siguiente comentario a la obra del escritor chileno: Nemo propheta a acceptus est in patria. ("Ciudad de los Césares", Nº 39, año 1991) A esto le debemos agregar que recientemente su obra ha sido reeditada en Francia y en Rusia.
¿Qué recuerdos tiene de la generación del 38?
Era una generación secreta. Vivíamos creyendo que el mundo éramos nosotros y nada más. Existían otros grupos con los cuales no teníamos mayores contactos. Nos juntábamos en cafés nocturnos, donde conversábamos. Era la época de los cafés. Las reuniones nuestras eran en el restaurante llamado "Miss Universo" que quedaba en la segunda cuadra de San Diego. Yo vivía siempre por estos barrios, por la calle Lira. Y recuerdo que de noche caminaba hacia esos lugares, -a cualquier hora de la noche se podía caminar-, en un Santiago maravilloso de casas bajas, donde todo era cielo y donde no existían los asaltos. Tantas cosas han desaparecido, aunque aun existan los rieles de la calle Lira, esos rieles por los cuales caminábamos con Héctor Barreto que era líder de este grupo y de esta generación. Algunas veces nos quedábamos conversando hasta que cerraban los bares y entonces cada uno partía para su casa. Nos sobraba dinero que entonces no nos costaba nada ganar porque era la mesada que nos daba nuestra familia. Entonces parábamos, en los rieles de la calle Lira y lanzábamos el dinero. Era un gesto generoso para dárselo a los fantasmas y seguíamos caminando, en los rieles, uno en uno y otro en otro hasta que llegaba a mi casa y él se perdía en la noche. Caminando por esas calles, yo llegaba al restaurante "Miss Universo". ¿Quién estaba allí?: Julio Molina Miller (autor de "La Primavera del Soldado", Poesía, 1944); Robinson Gaete, personaje que nadie sabe que existió; Guillermo Atías que luego pasó a ser uno de los dirigentes del partido comunista que murió estando exiliado en París. También Santiago del Campo, el Tigre Ahumada; gente formidable, que vivía la noche hablando de libros, de autores europeos: Panait Istrati, Knut Hamsum, autore de la época y filósofos afines a la cultura Griega tan admirada por Barreto Y Santiago del Campo. Ese era nuestro grupo, que luego tomaría contacto con otro grupo, curiosamente gracias a mí: un día, al asistir a un matrimonio familiar, tuve la oportunidad de conocer a Vicente Huidobro que era primo de mi madre: cuando Huidobro supo que yo escribía, me invitó a su casa y ahí conocí a Braulio Arenas, Enrique Gómez Correa y Eduardo Anguita. También gracias a Braulio Arenas, tomé contacto con el notable poeta Jaime Rayo, que escribió un libro extraordinario: "Sombra y sujeto (Poesía, 1939) y que posteriormente se suicidó. Así nos fuimos conectando unos a otros, hasta que llegó el momento del asesinato de Barreto. Era el tiempo de la Guerra Civil Española (1936). Hasta la muerte de Barreto, nosotros, que prescindíamos de la política, considerábamos que preocuparse de la política era una traición a la poesía o la literatura. A Barreto lo mataron los nazistas en una reyerta callejera, porque Barreto antes se había hecho socialista. Recuerdo que Atías, que era el más político de todos, le decía a Barreto cómo es posible que tú, Jasón, te hayas metido en la lucha contingente. Él le respondió: "me he hecho socialista porque me dan pena los niños con los pies descalzos bajo la lluvia". Pero, en realidad, no tenía nada que ver con la política. De echo, el mismo día que lo mataron, llegó a verme a la casa de Lira para invitarme a algún café. En aquella oportunidad me confesó que estaba muy desilusionado de la política y, sobre todo de los socialistas. Él estaba escribiendo cuentos de tipo social, algunos estupendos como "La noche de Juan", y me dijo: "Yo quise que mi libro lo ilustrara un amigo mío, pintor. En el partido me dijeron que no porque ellos tenían pintores e ilustradores. Entonces, les dije: "El que yo les quiero traer, es un tipo extraordinario, porque es capaz de hacer un círculo perfecto con los ojos cerrados y esto sólo Leonardo lo podía hacer. Por estas razones me quedaban mirando y pensaban: este tipo está loco". Esa noche se fue al "café Volga", que quedaba en Avenida Matta. Eran los tiempos de las reyertas callejeras. Los socialistas en aquel entonces estaban movilizados militarmente. Y en esta reyerta Barreto murió. Entonces los socialistas salieron a la calle. Vicente Huidobro se apareció inmediatamente y nos dijo: "Vengan ustedes a luchar contra el fascismo" Y de esa manera yo entré a la política. La verdad es que nunca he pertenecido a un partido político. Colaboré sí en aquellos años con Blanca Luz Brum que era una poetisa (uruguaya) que estaba en Chile y era de la izquierda y sacaba una revista que se llamaba: "Sobre la marcha". También se estaba creando en el mundo el Frente Popular, o sea, algo así como lo que es hoy la "Concertación", una alianza de partidos de toda clase; burgueses, marxistas y hasta liberales para combatir al nazismo. La guerra de España, especialmente. Yo mismo escribí en el Diario "El Frente Popular", pero poco a poco me fui desilusionando. Vicente Huidobro me dijo un día "Miguel: te invito a ir conmigo a la guerra de España a luchar", y entonces le respondí: "Para qué voy a ir allá , voy a leer primeros los libros de Marx; El capital y todos esos libros de la época". Y después de estar seis meses encerrado leyendo estas obras, terminé completamente antimarxista. Me dije "Esto es un absurdo". Entonces me alejé de toda acción política. También conocí en aquellos años el fundo "La Marquesa". Era el fundo de Pilo Yañez (Juan Emar), amigo de Vicente Huidobro, donde se reunía mucha gente de izquierda. Alvaro Yañez que era un personaje, fantástico. Se levantaba en la noche a escribir. Era noctámbulo. A la hora de almuerzo se sentaba en la cabecera de la mesa, no hablaba una palabra, tomaba un matamoscas y si veía una mosca se levantaba a matarla. Ahí llegaba también Eduardo Anguita. Leopoldo Castedo también llegó alguna vez y lo cuenta en sus memorias. Anguita tenía mucho sentido del humor; recuerdo que dormíamos en la misma pieza con él; por las noches hablábamos horas de David Herbert Lawrence: El amante de Lady Chatterley. Eran los libros de moda en esos tiempos. Vicente Huidobro y Eduardo Anguita tenían un gran sentido del humor. Así, cuando llegaba el huaso que era el capataz del fundo, lo sentaban a la mesa con su sombrero puesto. Vicente Huidobro le decía a Anguita "¡Qué lindos claveles rojos hay en ese florero!" y Anguita le respondía: "pero cómo Vicente si son rosas azules", entonces el huaso les decía: "¡señores, pero cómo es eso, si esas no son rosas son petunias blancas!" Anguita enseguida, le decía a Huidobro: "Lo que pasa es que usted está mal de la vista y tiene que hacerse un análisis". El huaso se paraba furioso y decía "Estos señores estan locos".
Usted el año 38 publica la Antología titulada "El Verdadero Cuento en Chile" donde se publica por primera vez a Juan Emar y además desarrolla en el prólogo algo muy curioso, me refiero al impacto que tiene a nivel del inconsciente la Cordillera de Los Andes en los chilenos.
Porque ya entonces nosotros nos juntábamos a soñar con los gigantes de la montaña que estaban dentro de la montaña, porque éste había sido un país habitado por gigantes. La montaña es sagrada. Entonces la montaña se veía a todas horas. Era una maravilla. La visión de la Cordillera de Los Andes que se tiene desde Santiago no se tiene en ninguna otra parte de Chile. Sólo he visto algo parecido en Austria. Por algo Pedro de Valdivia eligió esta ciudad como centro misterioso. Sé que en la montaña hay seres que están allí, que salen, que contemplan, que están, que nos miran. La "Antología del Verdadero Cuento en Chile" se me ocurrió porque nuestra gente escribía cuentos, especialmente Barreto; quise con ella dejar un testimonio de nuestra generación. Coloqué a Juan Emar porque verdaderamente sus cuentos eran extraordinarios, una cosa única en el mundo. No me perdonó nunca Vicente Huidobro que no lo haya puesto a él. Esa antología tiene una historia. Yo no tenía un peso para editarla. No me acuerdo cómo salió. Se editó la antología y fue un escándalo público. Alone habló por radio y dijo que era como un equipo de futbol de 11 escritores.
Hábleme de su experiencia en los Himalayas y de esas supuestas ciudades subterráneas que usted asegura que existen.
Existe la leyenda de que se construyen ciudades dentro de los Himalayas para protegerse de futuras catástrofes. Pero también hay otra interpretación, de que las ciudades subterráneas existirían desde antes. La tierra es hueca y tiene distintas entradas, en distintos lugares. En los Polos existirían entradas. En el Polo Sur y en el Polo Norte y también en algunas montañas y es eso lo que yo buscaba en los Himalayas; las entradas al mundo interior. A medida que uno se va acercando al Polo, la temperatura es más alta y no más baja y hay polen, muchas veces en los iceberg, que son de agua dulce. A quien le sucedieron cosas extrañas, en relación a eso fue al Almirante Byrd. En su viaje por el Polo, se encontró con un mundo totalmente diferente: animales prehistóricos, ríos y vegetación tropical. El Almirante Byrd, al parecer, fue asesinado, ya que estaba diciendo cosas que no se querían revelar. Cuando inicia esa expedición militar hacia las regiones del Polo, en la Antartida, (el mar de Weddell, las tierras de Reina Mana), donde los alemanes del Tercer Reich hicieron expediciones y encontraron oasis de aguas templadas y además pasillos subterráneos de miles de años. Lo que se dice es que desde 1938 comienzan a provisionar esa base Antártica. La expedición del Almirante Byrd va desde 1946-1947, después de la guerra, con aviones y se cree que hasta con una bomba atómica que deja caer y explota en el aire perdiendo mucha gente. Esta sería la responsable de la capa de ozono.
Usted fue amigo de Hermann Hesse, de Carl Gustav Jung, de Ezra Pound entre otros personajes notables del siglo XX. Cuéntenos acerca de su experiencia con ellos.
En Chile conocimos a Hermann Hesse cuando en el mundo, salvo en Alemania, era un total desconocido. Le leímos poco después del final de la Segunda Gran Guerra, cuando aún no se le daba el Premio Nobel. Con el tiempo Hesse pasaría a ser utilizado políticamente, por suerte para él después de su muerte, pasando a ser un "boom" literario, promovido a voluntad. Viví la obra mágica de Hermann Hesse al extremo que deseé viajar a Europa para conocerle personalmente. Esta peripecia se halla relatada por mí en mi libro El círculo hermético y no pretendo repetirla aquí. ¡Tantas cosas! ¡Tantos recuerdos! Con él hablé de todo, hasta de la muerte. Un día le pregunté: "¿Hay algo más allá de la muerte?". Me respondió: "Morir es como irse al Inconsciente Colectivo de Jung, para, de ahí, regresar a la forma, a las formas". Yo debo pensar: ¿que nos unió, acaso una reencarnación pasada? No hay otra forma de explicar este misterio. Nos separaban la edad, las distancias geográficas, la historia; todo y nada.
Con el Profesor Carl Gustav Jung pasó otro tanto, al extremo de que este monumento universal, este gigante, me dió, a mí, un joven escritor, perdido en el mundo, de un país lejano y desconocido, un prólogo para mi libro "Las visitas de la reina de Saba". Y esta fue la única vez, entoda su larga vida, que este extraordinario genio escribiera un prólogo para una obra puramente literaria, para un poema en prosa, como es mi libro. Y aquí deseo hacerme una reflexión que tiene que ver con nuestra patria, con Chile. Nadie en este país ha sido capaz de valorar este hecho extraordinario, ni regocijarse, ni enorgullecerse. Yo, un chileno, reconocido por el hombre más importante en el mundo del intelecto y del pensamiento del siglo XX y tal vez de muchos siglos más, soy prologado y admirado por este gran ser. Es la envidia, es la cobardía las que impiden que en Chile, mi propia patria, el mundo del oficialismo, del intelecto y de la literatura pueda aceptar y reconocer estos hechos. En cambio, el más importante biógrafo de C. G. Jung, Gerard Wehr, escribe en su obra que "al final de sus días, el Profesor Jung no recibía a nadie, ni a sus discípulos, ni a muchas personas de su familia, excepto a un joven escritor chileno, a quién prologó uno de sus libros y con quien conversó cosas que a nadie revelara antes".
Respecto a mi profunda amistad con Ezra Pound, tuvo también que ver con que pensábamos igual. Por suerte a mí no me pusieron en un asilo para locos como a él y como al otro maravilloso escritor noruego y Premio Nobel, Knut Hamsun. Y Ezra Pound es el más grande poeta del siglo XX y lo será del siglo XXI. Me siento feliz en su compañía, y no necesito de nada ni de nadie más.
El único monumento que en el mundo se ha levantado en honor a Ezra Pound fue impulsado e inaugurado por mí en España, en las cumbres de la ciudad de Medinaceli.
¿Cómo es su vida actual?
Mi vida oscila entre Santiago y Valparaíso y sigo mirando el Cerro Huelén como mis antepasados, hasta que yo también encuentre las "entradas secretas" al mundo interiuor, a la "Otra Tierra", de Platón. O hasta que también me lleve un Disco Volador, un Ovni, un Vimana.
Saber ver la arquitectura
Alfredo Jocelyn-HoltLa Tercera, 21 de enero de 2006El reciente fallecimiento de Emilio Duhart, uno de los pioneros de la arquitectura moderna en Chile, debiera servir para reflexionar y preguntarse por qué se habla tan poco sobre arquitectura. Hay una clara desproporción entre lo mucho que se construye últimamente y la casi nula discusión pública sobre los tipos de vivienda que se están edificando, la calidad urbana y arquitectónica de Santiago, o su crecimiento desmedido. Temas que afectan a millones de personas en su diario ir y venir, que involucran cuantiosas inversiones, y que, en una de estas, de no mediar tal discusión, puede que nos lleve a lamentarnos cuando sea demasiado tarde, cuando las grúas y buldózeres se hagan cargo de lo poco o nada valioso que sobrevivirá de nuestra época en cuanto a espacios o hitos visibles y representativos. Duhart, por cierto, seguirá siendo admirado por especialistas. El punto no es ese. ¿Por qué no tomar conciencia del alto valor de arquitectos como él y constatar que gran parte del daño y pérdida ya se ha producido, antes, incluso, de que hayan entrado a operar las retroexcavadoras?
Permítanme ilustrar el alcance. Comparemos un edificio tan notable como el de Cepal, del cual Duhart fue su arquitecto, con la mayoría de las construcciones que han ido surgiendo de las cenizas del antiguo barrio El Golf. Concordemos que lo que más llama la atención en un edificio como el de Naciones Unidas es su escala humana, su discreción y armonía con el entorno en que está emplazado. El edificio de Duhart, a diferencia de esos titanes que se yerguen soberbios sobre el río, no aplasta nada y a nadie, respeta al Mapocho, no tapa la cordillera, ofrece jardines interiores, deja circular el aire, y un cuanto hay más de óptima calidad. El edificio de Cepal es magnífico, porque es más que imponente, es modesto en el buen sentido de la palabra, y eso que quien lo comisionó era, a principios de los años 60, una "transnacional" súper poderosa, manejaba recursos envidiables, y su palabra aún era ley en toda América Latina, más que muchas de las grandes empresas que han edificado últimamente en el mismo barrio. Con todo, repito, ¡qué modesto es el edificio de Duhart! Es que es ahí donde se nota la impronta indiscutible del arquitecto.
Vaya otro ejemplo: la casa que edificó para su familia en Zapallar en 1953. Se trata de una vivienda apenas visible desde fuera; a lo sumo unos balcones y unos pintorescos techos cubiertos de coirón colgante. Nada que ver con lo que actualmente se precia en ése y otros lugares de la costa central, y que se nos publicita periódica y ostentosamente a través de las páginas de revistas de decoración. El contraste es evidente. De hecho, nos encontramos con la paradoja de que Zapallar puede que haya sido un balneario hasta más exclusivo entonces de lo que es ahora; sin embargo, el lujo de hoy habría sido impensable entonces. Alguien, quizá, me podría rebatir diciendo que la riqueza actual es inmensamente mayor. Vale, pero también es cierto que la arquitectura ha cambiado. ¿Qué son, pues, estas nuevas casas? ¿Puramente lugares donde pasar un fin de semana o veraneo, es decir, dejar la ciudad y llevar una vida más simple y distinta a la de Santiago? No lo parece. A juzgar por la suburbanización del litoral central (¡si en Zapallar hay ahora hasta agua para regar jardines del porte de un potrero!), estas nuevas casas son autoconscientemente conspicuas, podrían encontrarse en más o menos cualquier lugar del mundo que las pudiera pagar, y si uno se fija bien en como han sido concebidas, dan la impresión que han sido diseñadas, pensando no sólo en el reposo que ofrecen sino, también, como lugares donde seguir haciendo negocios. Que Zapallar y Cachagua hayan terminado asociándose al "negocio" de la política no es un mero decir. Hace ya mucho tiempo que dejaron de ser el "riñón de la oligarquía" y su exclusividad no se extiende únicamente a la derecha política.
He mencionado una casa en Zapallar, y un edificio icono, pero qué pasa con las viviendas sociales. ¿Nuestros mejores arquitectos están construyendo para el MOP y el Minvu como hicieron Duhart y otros durante los gobiernos de Jorge Alessandri o Frei Montalva? Presumo que no. ¿Es que sectores de clase popular ascendente no pueden apreciar y gozar de un buen diseño, y sólo están condenados a condominios en serie, con departamentos pilotos todos más o menos igualitos, como los malls? La analogía no es caprichosa. Cualquier dueña de casa sabe que los supermercados de Santiago poniente, tanto como del sector oriente, ofrecen filete, pero la calidad, o bien, el up grade puede diferir en un lugar u otro, y eso que se trata de la misma cadena de supermercados. Lo mismo sucede con los automóviles y aviones. De ahí que lo que hoy llaman business class sea más o menos lo mismo, en tanto espacio vital (dónde poner los pies y no terminar con tortícolis), que lo que se ofrecía, 20 años atrás, en "clase turística".
Duhart, seguramente, apreciaría mejoras en diseño y calidad en la arquitectura actual, no sólo abaratamientos a escala o bien consumo conspicuo que pareciera ser la tónica dominante de nuestros días, un poco remedando la polarización creciente de nuestra economía-sociedad. En una de éstas, le llamaría la atención el Hotel Miramar en Viña del Mar o la Plaza de la Ciudadanía al costado sur de La Moneda. En efecto, son muestras de diseño bien concebido, porque por muy lujosos que sean, los arquitectos han sido modestos. El Hotel Miramar, más allá de su espectacularidad maciza y llena de luces, es una versión actualizada del edificio de los años 40, liberado de todos esos vidrios espejos, tan de los años 80, y que recuerdan las lentejuelas de la señora Bolocco. La Plaza de la Constitución, por fortuna, calza bien con el Barrio Cívico circundante de los años 30 y 40, y evita ser una cita obvia de la plaza de I. M. Pei frente al Louvre; es decir, el arquitecto tuvo el buen criterio de no atenerse al gusto mimético de quien la comisionó. Es bien sabido que a Ricardo Lagos le gusta compararse con Francois Mitterrand, el mentor de Pei. Insisto, hablemos más sobre arquitectura, y apreciemos el valor escaso de la modestia.
El mal vidriero
Charles BaudelaireHay naturalezas puramente contemplativas, impropias totalmente para la acción, que, sin embargo, merced a un impulso misterioso y desconocido, actúan en ocasiones con rapidez de que se hubieran creído incapaces.El que, temeroso de que el portero le dé una noticia triste, se pasa una hora rondando su puerta sin atreverse a volver a casa; el que conserva quince días una carta sin abrirla o no se resigna hasta pasados seis meses a dar un paso necesario desde un año antes, llegan a sentirse alguna vez precipitados bruscamente a la acción por una fuerza irresistible, como la flecha de un arco. El moralista y el médico, que pretenden saberlo todo, no pueden explicarse de dónde les viene a las almas perezosas y voluptuosas tan súbita y loca energía, y cómo, incapaces de llevar a término lo más sencillo y necesario, hallan en determinado momento un valor de lujo para ejecutar los actos más absurdos y aun los más peligrosos.

Un amigo mío, el más inofensivo soñador que haya existido jamás, prendió una vez fuego a un bosque, para ver, según decía, si el fuego se propagaba con tanta facilidad como suele afirmarse. Diez veces seguidas fracasó el experimento; pero a la undécima hubo de salir demasiado bien.
Otro encenderá un cigarro junto a un barril de pólvora, para ver, para saber, para tentar al destino, para forzarse a una prueba de energía, para dárselas de jugador, para conocer los placeres de la ansiedad, por nada, por capricho, por falta de quehacer.
Es una especie de energía que mana del aburrimiento y de la divagación; y aquellos en quien tan francamente se manifiesta suelen ser, como dije, las criaturas más indolentes, las más soñadoras.
Otro, tímido hasta el punto de bajar los ojos aun ante la mirada de los hombres, hasta el punto de tener que echar mano de toda su pobre voluntad para entrar en un café o pasar por la taquilla de un teatro, en que los taquilleros le parecen investidos de una majestad de Minos, Eaco y Radamanto, echará bruscamente los brazos al cuello a un anciano que pase junto a él, y le besará con entusiasmo delante del gentío asombrado...
¿Por qué? ¿Por qué..., porque aquella fisonomía le fue irresistiblemente simpática? Quizá; pero es más legítimo suponer que ni él mismo sabe por qué.
Más de una vez he sido yo víctima de ataques e impulsos semejantes, que nos autorizan a creer que unos demonios maliciosos se nos meten dentro y nos mandan hacer, sin que nos demos cuenta, sus más absurdas voluntades.Una mañana me levanté desapacible, triste, cansado de ocio y movido, según me parecía, a llevar a cabo algo grande, una acción de brillo. Abrí la ventana. ¡Ay de mí!
(Observad, os lo ruego, que el espíritu de mixtificación, que en ciertas personas no es resultante de trabajo o combinación alguna, sino de inspiración fortuita, participa en mucho, aunque sólo sea por el ardor del deseo, del humor, histérico al decir de los médicos, satánico según los que piensan un poco mejor que los médicos, que nos mueve sin resistencia a multitud de acciones peligrosas e inconvenientes.)
La primera persona que vi en la calle fue un vidriero, cuyo pregón, penetrante, discordante, subió hacia mí a través de la densa y sucia atmósfera parisiense. Imposible me sería, por lo demás, decir por qué me acometió, para con aquel pobre hombre, un odio tan súbito como despótico.
«¡Eh, eh!» -le grité que subiese-. Entretanto reflexionaba, no sin cierta alegría, que, como el cuarto estaba en el sexto piso y la escalera era harto estrecha, el hombre haría su ascensión no sin trabajo y darían más de un tropezón las puntas de su frágil mercancía.
Presentose al cabo: examiné curiosamente todos sus vidrios y le dije: «¿Cómo? ¿No tiene cristales de colores? ¿Cristales rosa, rojos, azules; cristales mágicos, cristales de paraíso? ¿Habrá imprudencia? ¿Y se atreve a pasear por los barrios pobres sin tener siquiera cristales que hagan ver la vida bella? Y le empujé vivamente a la escalera, donde, gruñendo, dio un traspiés.
Me llegué al balcón y me apoderé de una maceta chica, y cuando él salió del portal dejé caer perpendicularmente mi máquina de guerra encima del borde posterior de sus ganchos, y, derribado por el choque, se le acabó de romper bajo las espaldas toda su mezquina mercancía ambulante, con el estallido de un palacio de cristal partido por el rayo.
Y embriagado por mi locura, le grité furioso: «¡La vida bella, la vida bella!»
Tales chanzas nerviosas no dejan de tener peligro y suelen pagarse caras. Pero ¡qué le importa la condenación eterna a quien halló en un segundo lo infinito del goce!
El Foro Social Mundial y la Política

Por Sebastián Ainzúa Auerbach
Coordinador Programa Economía Y Globalización
Fundación TERRRAM, desde Caracas, Venezuela.
El Foro Social Mundial, iniciado ayer en Caracas, debe ser el más político de todos los que se han realizado hasta ahora. La señal que está detrás del encuentro habla de que el contexto latinoamericano está cambiando de manera notable.
No es casual que justo este año el foro haya salido de su tradicional y tranquila casa en Porto Alegre, Brasil, para venir a instalarse a la calurosa Caracas. Detrás de esta ingenua mudanza hay un reconocimiento, y quizás un apoyo explícito, al gobierno de Chávez. Probablemente el gobierno de Venezuela pretende imprimirle un sello ciudadano a la administración, que si bien ha tenido importantes logros, carga con un descontento respecto a que los espectaculares ingresos obtenidos en los últimos años no se han traducido en cambios sustanciales para la población. Mirado de esta forma, el Foro – y los gastos que éste involucra- son una forma de justificar el uso de los recursos.
Sin embargo, el efecto político del Foro está lejos de terminar ahí. Los últimos encuentros latinoamericanos han estado marcados por el fortalecimiento y legitimación de los movimientos de izquierda latinoamericanos, teñidos por guiños y apoyos que han entregado los países vecinos a los líderes locales representantes de esta corriente. No fue casual que en el discurso que dio Chávez en Mar del Plata durante La Cumbre de los Pueblos, realizada en noviembre pasado, haya invitado al entonces candidato presidencial boliviano, Evo Morales, para pronunciar unas palabras, en explícito apoyo a su candidatura. Se podría decir que incluso los líderes de la nueva izquierda han “bendecido” las candidaturas afines al nuevo proyecto latinoamericano que cada vez se amplía más y más, reduciendo los reductos conservadores en América Latina.
El fortalecimiento del discurso bolivariano y anticapitalista se debe, en parte, al hecho de que a pesar de tener pocas innovaciones (y si las hay, son en gran medida cosméticas) el discurso ha dejado de ser un fenómeno aislado, para convertirse en un proceso amplio que cada vez gana más adeptos.
Este foro marca lo que a mi juicio corresponde el inicio de una nueva etapa en los gobiernos de Sudamérica. Esta nueva izquierda tiene algunos toques renovados que vale la pena tomar en consideración, como por ejemplo el discurso unitario que presentan los gobernantes, complementado con su personalidad caudillista, dando a la vez señales concretas de querer avanzar en serio hacia una nueva política interna y externa.
El encuentro marca además el inicio del gobierno de Morales y la incorporación del país de Bolívar como miembro pleno del MERCOSUR y el fin de la dependencia total de los países a las políticas recomendadas por el FMI o el Banco Mundial.
La primera conclusión que se puede sacar a apenas un día de iniciado el encuentro es que la política marcará la agenda del Foro y que la idea de que “otro mundo es posible” no se basa exclusivamente en una expresión de deseo, sino que marca las líneas de las naciones durante este año. Porque cuando las visiones alternativas llegan al poder, ya es difícil retractarse de los dichos emitidos. Ahora lo que vale es la voluntad, que si no surge entre las propias autoridades, se forjará producto de las presiones de los vecinos que están cada día más involucrados con la política exterior de sus aledaños y aliados.
Si no cabalga Rocinante
En su última columna editorial, la directora de la revista Rocinante, Faride Zerán, anunció la posibilidad cierta de que la publicación desaparezca, en la misma tradición de la trágica suerte de la prensa independiente durante estos 15 años posteriores al fin de la Dictadura. Ya se ha denunciado que el honroso obituario, creciente cada año, ha sido fuertemente alimentado por decisiones políticas respecto a cómo tienen que funcionar los medios en Chile.
Oficialmente, la política que ha regido desde 1990 es la omisión total, o sea, la prescindencia del Estado de la forma cómo los medios viven o mueren. Pero en la práctica no ha sido así: el Estado tiene participación en el mercado de la impresión y en la torta publicitaria. En este último caso, el avisaje ha sido abrumadoramente puesto en El Mercurio, mientras en la mayoría de los medios independientes este honor se ha dado tarde, mal y nunca. La dificultad para acceder a auspicios de privados –hecho que está garantizado por ley en muchas partes del mundo- completa el lamentable panorama actual.
Hay que agregar que los efectos de esta situación exceden largamente a los canales, diarios o revistas. En el caso chileno, el devenir de los medios independientes se inscribe en un problema mayor, referido a la relación del pensamiento disidente con el poder político. El ADN de la clase dirigente actual contiene una resistencia al debate, al acceso de voces nuevas al espacio público y al desarrollo de una democracia más avanzada. Esto está particularmente bien dicho por Eugenio Tironi, quien acaba de afirmar que la suya es “una generación de sobrevivientes”, con “una obsesión por el orden que es excesiva para los tiempos actuales”. A estas formas de entender Chile evidentemente les debe zumbar el cabalgar libertario de Rocinante, tal como antes pasó con Análisis, Apsi, Cauce, el Fortín Mapocho o La Época. Sólo en el último año, esfuerzos como Plan B y el Portal del Pluralismo desaparecieron, con el peligro cierto de que la lista crezca.
La obsesión por el orden no sólo se ha expresado en la política de medios. Mientras en Chile se consolida una prensa valiosa y necesaria, pero sin cuestionamientos de fondo al modelo político, económico y social, sobrevive el sistema binominal y una política del Estado muy precaria respecto a la organización social. Estas tres vertientes conducen, a la larga, a que la reflexión pública y la acción política de nuestros tiempos exija aprobar el actual orden de cosas o, en el mejor de los casos, acepte una crítica aguada por la moderación. Muchos se han resignado y han bajado la vara frente a los problemas de pobreza, desigualdad, discriminación, seguridad social o destrucción de los recursos naturales plenamente vigentes en Chile. Otros han mantenido su voz de alerta, pero han debido pagar como precio recurrente la exclusión de las grandes tribunas.
Por ello, si los medios de comunicación son un espacio público desequilibrante de nuestros tiempos, cualquier enfoque que reivindique los valores de la democracia pasa, necesariamente, por considerar el pluralismo de medios y actores, más que como un hecho de análisis mediático, como un derecho civil digno de ser enarbolado. El país como lugar que nos incluye a todos, no sólo a los periodistas, necesita medios de comunicación fuertes y capaces de dar cuenta de nuestra diversidad. Un espacio mediático donde los excluidos sean sujetos y hablen en nombre propio, sin voceros, donde la crítica construya el bien común y donde sea exigible el análisis complejo de la realidad. Desde hace siglos, las nobles causas han necesitado el trote de Rocinante. Esta no es la excepción.
Se venden candidatos
Frei Betto
RebeliónCon la Revolución Industrial la producción en serie exigió una motivación para el consumo. Los bienes dejaron de tener sólo valor de uso y pasaron a tener, sobre todo, valor de cambio. Poco a poco la producción dejó de fijarse solamente en las necesidades de los consumidores. El mercado se volvió un fin en sí. Se pasó a producir no para eliminar carencias sino para obtener lucros exorbitantes. De ese modo se llenó el mercado de productos superfluos; lo cal exige mayor publicidad, de modo que, ante los ojos del consumidor, lo superfluo se convierta en necesario.
El capitalismo lo reduce todo a la condición de mercancía. Es lo que Marx calificó de reificación. Productos agrícolas e industriales, servicios y actividades culturales, ideas y creencias, todo se transforma en mercancía a ser tratada según las leyes del mercado. Políticos y políticas pasan a recibir el mismo tratamiento. Salen los científicos para ceder su lugar a los mercadotécnicos.
Fijándonos en el actual sistema electoral, predomina la victoria de los candidatos que cuentan con más recursos financieros y por tanto están en condiciones de pautar más publicidad. La vieja izquierda, interesada en el “asalto al poder”, desdeñaba la publicidad, por más que se empeñase en divulgar sus propuestas. Pero lo hacía a partir de presupuestos equivocados, como creer que ellas iban al encuentro de los sufrimientos del pueblo y por tanto funcionarían como fósforo encendido en tanque de gasolina… Descubrió tardíamente que el ideal de los pobres es la ilusión burguesa. Ser como los ricos es más seductor que luchar por la igualdad social. Igualdad que la izquierda proclama a través del discurso hermético de los conceptos ideológicos, inaccesibles al entendimiento popular. Se utilizaba un dialecto que sólo era comprendido por los miembros de la tribu ideológica.
Descartado el horizonte revolucionario, la nueva izquierda se rindió al pragmatismo publicitario. Es necesario competir en condiciones de igualdad con los demás candidatos. Por tanto el servicio de los mercadotécnicos se volvió más importante que los análisis prospectivos de los analistas políticos de una campaña electoral. Ahora lo que importa es vender en el mercado ese producto llamado candidato. Hacerlo digerible al gusto del consumidor-elector, de manera que éste le dé a aquél su voto, como expresión de su esperanza.
La opinión pública no traga el código conceptual de la izquierda. Condicionado por los sofisticados recursos publicitarios, que se dirigen más a la emoción que a la razón, el mercado consumidor es más sensible a la forma que al contenido, a las apariencias que a la propuesta, a lo que tiene que ver con el afecto, y no tanto a lo que apela a la inteligencia.
Así, parece no quedarle alternativa a la izquierda, en caso de que quiera ganar las elecciones (mientras tanto no se reforme el sistema electoral), si no es sometiéndose a los parámetros del mercadeo. Por eso, las candidaturas, salvo raras excepciones, sufren cada vez más de una progresiva desideologización, revestidas de una envoltura que encubre convicciones y propuestas, dejando trasparentar apenas trivialidades: la vida familiar del candidato, el prestigio de las personas que le apoyan, su apariencia siempre jovial y decidida, en fin un marchamo que inspire confianza a los consumidores-electores.
La pasteurización electoral de la izquierda corre el peligro de prolongarse en el ejercicio del poder. Si la mujer del César debía ser honesta y también parecerlo, el político que se deja maquillar para efectos electorales peligra con preocuparse más en parecer eficiente que en ser eficiente. Gobierna con el ojo puesto en las estadísticas de opinión. Abdica de sus compromisos de campaña para someterse al síndrome del electoralismo, o sea conservarse en el poder pasa a ser su obsesión, y no el administrar para lograr mejorar las condiciones de vida de la mayoría de la población.
Esa desideologización tiende a reducir la política a un arte de acomodar intereses. Se pierden la perspectiva estratégica y el horizonte utópico. Ya no se busca otro mundo posible. Ahora todo se reduce a cultivar una buena imagen ante la opinión pública. Poco a poco desfallece la militancia, dando lugar a los que actúan por contrato de trabajo, gente desprovista de aquel entusiasmo que imprime idealismo a una propuesta. La movilización es suplantada por la profesionalización.
La política siempre ha sido un factor de educación ciudadana. Vaciada de contenido ideológico, como consistencia de ideas, se transforma en un mero negocio de acceso al poder. Como sucedió en California con Schwarzenegger, se elige a quien tiene más visibilidad pública. Aunque esté desprovisto de ética, de principios y de proyectos. Es la victoria del mercado sobre los valores humanitarios. En lugar de Libertad, Igualdad y Fraternidad, entran la visibilidad, el poder de seducción y los amplios recursos de campaña. Es el predominio del mercadeo sobre los principios. Y, como todos sabemos, el secreto del mercadeo no es vender productos; es vender ilusiones, con las cuales él envuelve los productos. Ilusiones que llenan la mente de fantasías, aunque no llenen el estómago. Pero también alimentan la inconformidad de los excluidos que, atraídos por la fantasía, cubren la realidad a su manera. Peor para todos nosotros. A menos que la reforma política venga a depurar y perfeccionar nuestro proceso democrático.
Frei Betto es escritor, autor de “Sabor de uva”, entre otros libros. Traducción de J.L.Burguet
Tiene razón, señor Presidente
por Faride Zerán Cuando el Presidente de la República, ad portas de terminar su período y pese a su abrumadora popularidad y prestigio le envía una carta al Director de El Mercurio, Agustín Edwards, recriminándole que su diario continúe publicando todo tipo de “informaciones” relativas a su familia, el Presidente está señalando muchas cosas.
Por ejemplo, al enrostrarle que “habría esperado algo distinto dado el conocimiento que usted y yo nos tenemos recíprocamente”, está resintiendo la pérdida de complicidad que tácitamente se guardan las elites políticas y económicas en las intrincadas redes donde se junta el poder, léase centros de estudios, organismos como Paz Ciudadana, y otros, en una alianza que tiene como embajadores de “buenas voluntad” a ministros de estado y altos personeros vinculados a La Moneda que, de paso, también escriben en la página editorial de El Mercurio.
Por ello, el Presidente tiene razón al sentirse “traicionado”. En su fuero interno debe pensar quizás que nada ha servido que de un total de 500 millones de dólares que anualmente invierten las empresas del Estado en publicidad, el 62,7 por ciento de lo destinado a la prensa escrita vaya a El Mercurio, en desmedro de los medios independientes que por años han reclamado la ausencia de políticas públicas que garanticen el pluralismo y la diversidad de opinión a través de una parte del avisaje de dichas empresas.
La recriminación que subyace en la carta del Presidente de la República al Director y propietario del diario tendrá , sin embargo, el castigo de la posteridad, según expresa en su misiva al puntualizar que “lamentablemente, cuando se escriba la historia, el suyo quedará como el resumidero de todos los infundios con que se quiso atacar al Presidente de Chile.”
“La historia soy yo”, debe musitar nuestro Primer Mandatario en la soledad de su escritorio al momento de escribir la misiva, parafraseando a Luis XIV en su sentencia absolutista acerca del estado...
“Ha terminado el suyo siendo un diario al servicio de una tribu, la tribu que desea sembrar el odio a través de los que escriben su página editorial...”, agrega enojado el Presidente, aunque su carta refleje que está un poco desinformado, claro, acerca del interlocutor que tiene enfrente.
Porque debe haber estado en la soledad inconmensurable que sólo el poder puede acarrear para que nadie pudiera recordarle su recurrente frase de que “en Chile las instituciones funcionan”, incluso si el denominado “cuarto poder” se desmadra en su rol fiscalizador.
O bien, advertirle que antes, mucho antes que él asumiera su alta investidura hubo otros Presidentes que sufrieron con sangre el embate de “el decano”, y que durante años miles de chilenos y chilenas contrarios al régimen militar no sólo fueron desinformados sobre lo que acontecía en el país sino además vieron cómo sus familiares eran tratados como asesinos, “ratas”, y otros epítetos puestos en letra de molde al amparo de la noche militar.
Tiene razón, Presidente, al referirse a “ese periodismo” que le hace mal al país. El punto es que lamentablemente, en estos 15 años de gobiernos de la Concertación, todos sus mandatarios, incluyéndolo a usted, velaron con su indiferencia para que ningún otro periodismo pudiera consolidarse en Chile. Y, cuando cerraban Análisis, Apsi, Hoy, el Fortín Mapocho, el diario La Época, o recientemente Plan B, o El Portal del Pluralismo, todos cerraron los ojos asumiendo que el mercado debía operar.
Dicen que la madre de Boadbil, mientras caía Granada, le enrostró furiosa a su hijo la frase: “no llores como niño lo que no supiste defender como hombre”. Pero esto es falso, Señor Presidente, Aisha al Hurra nunca dijo ni esa ni ninguna otra sentencia . No perdió el tiempo en recriminaciones a su vástago, tal vez un poco deprimido ante la inminencia del fin de su poder. Y no hay registros de cartas ni de frases para el bronce porque ella estaba al mando de sus tropas intentando repeler la caída del último bastión moro. Y lo hizo dignamente, hasta el final.
¿Llegamos a la democracia?
Felipe Portales
El elemento clave que define la existencia de un sistema político democrático es el hecho de que la Constitución y las leyes sean el producto de la voluntad mayoritaria del pueblo. Como es imposible que dicha voluntad se esté expresando permanentemente en plebiscitos, el pueblo requiere de la conformación de asambleas que lo representen. Pero para que esta representación sea genuina, aquellas deben ser elegidas mediante un sufragio universal, secreto, libre e informado; y donde cada voto tenga realmente el mismo valor. Es decir, el solo hecho de que haya elecciones periódicas no define la existencia de un sistema democrático. Es más, prácticamente en todas las dictaduras o regímenes autoritarios de hoy los presidentes y parlamentos son elegidos popularmente, pero de tal modo que no representan la auténtica voluntad de la población.
En el caso de nuestro país -incluso luego de las recientes reformas constitucionales- es claro que la Constitución y las leyes no son el producto de la voluntad mayoritaria del pueblo. Respecto de la Constitución, ella fue impuesta por la dictadura en un plebiscito espurio, que no cumplió con ninguno de los requisitos de una elección democrática. Y sus contenidos configuran un régimen autoritario y neoliberal en que la voluntad popular mayoritaria es bloqueada por un sistema electoral binominal -único en el mundo- en que cada circunscripción elige simultáneamente dos, y solo dos representantes, con lo que la primera minoría (la derecha) se iguala antidemocráticamente a la mayoría; lo que unido a los altos quorums requeridos para reformar la Constitución y las leyes orgánicas constitucionales, permite que la derecha minoritaria conserve todos los resortes básicos del poder, incluso perdiendo permanentemente las elecciones de Presidente de la República.
La demostración más patente de que no vivimos en un régimen democrático lo da la total discordancia entre la opinión mayoritaria del pueblo revelada en numerosas y reiteradas encuestas; y el sistema económico-social que nos rige. La opinión pública ha mostrado abrumadoramente su oposición al modelo neoliberal; a la actual legislación laboral y sindical; a los sistemas mercantiles de salud, educación y previsión social; a las privatizaciones de servicios públicos esenciales; a la extrema desigualdad del ingreso existente.
Aquellas normas, estructuras y políticas fueron impuestas, precisamente, por la dictadura, respondiendo a la ideología neoliberal de la derecha chilena. Esto lo reconoció Andrés Allamand en su libro “La travesía del desierto”: “Pinochet le aportaba al equipo económico (de derecha) algo quizás aún más valioso: el ejercicio sin restricciones del poder político necesario para materializar las transformaciones” (Pág. 156). Transformaciones que, a su vez, el sistema binominal impide modificar hasta hoy. Como lo dijo la Alianza Democrática (antecesora de la Concertación) en julio de 1984: “No hay democracia posible… dentro del marco de los preceptos permanentes de esa Constitución (de 1980), si no se hace del Congreso Nacional un cuerpo verdaderamente representativo de todos los sectores del pueblo de Chile” (citado en Patricio Aylwin, “El reencuentro de los demócratas. Del golpe al triunfo del No”, Grupo Zeta, 1998, Pág. 259).
Discurso de Hugo Chávez en la ONU

Contundente, sin duda alguna el discurso pronunciado por el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela Hugo Chávez Frías, en el transcurso del mismo fue interrumpido varias veces por aplausos de los presentes en la Asamblea General de la Organización de Naiciones Unidas.
Apenas al finalizar, la presentadora de CNN en español lo calificó como "el mas original".
Podríamos hacer muchos comentarios de éste discurso que desde ya será motivo de análisis para los estudiosos de la materia, pero eso se lo dejaremos al mundo.
"Por ahora"... solo invitamos a escucharlo y revisarlo, para entender mejor lo que ha sido la Organización de Naciones Unidas y el futuro del nuevo orden internacional que exigen los pueblos del mundo.
http://www.aporrea.org/audio/2005/09/discurso_onu.mp3
Erick Pohlhammer habla hasta por los codos: "Chile va a volar con alas propias cuando desaparezca la Democracia Cristiana"

Por Leonardo Sanhueza
Sin dejar títere con cabeza, el poeta sale de su ostracismo y se refiere a las muecas hereditarias de Andrés Bello, describe el cerebro sin cintura de los futbolistas chilenos y pide encarecidamente que le bajen el volumen al televisor.
Las calles de La Reina aún lucen unos rastros de barro de las últimas inclemencias climáticas, lo que acentúa el aspecto pueblerino de algunos barrios. El poeta Erick Pohlhammer vive en uno de ellos y su casa da la sensación de estar en Buin o en Putaendo o lisa y llanamente en pleno bosque embrujado: es la casa de Hansel y Gretel, la luz entra a duras penas por los ventanucos del escritorio y se oye en sordina el canto de los pajarillos que saltican de un lado al otro en el ramaje desgreñado del jardín.
Sería lógico quedarse conversando con Pohlhammer en el espacio pacífico y monacal de su taller, en el cual reposan varios libros de poemas inéditos (un botón de muestra en el recuadro), pero a juicio del poeta también sería lógico irse a tomar unas cervezas a la Plaza Ñuñoa, pese a que son las once de la mañana y a esa hora los reporteros suelen estar en ayunas. "Lo primero que quiero expresar", dice, mientras dos schops negros caen sobre la mesa de melamina, "es mi proyecto llamado Tratado de Libre Cultura o TLC Cultural".
-¿En qué consiste ese TLC?-Dicho en un haikú o, más bien, en una línea: aduanas blandas para los artistas. Las venas abiertas de Latinoamérica están cerradas y no hay flujo entre Argentina, Chile, Bolivia, Perú. El año pasado, me dediqué a dar una vuelta con la Unidad Poética Móvil, una empresa que inventé para la acción. En un bus llegué a Ecuador y me alojé en Loja, donde bien se aloja. Y lo primero que hice en Loja fue preguntar: "¿Hay poetas aquí?". "Sí, por supuesto", me dijeron. ¡Y verdaderamente hay, señoras y señores, muy buenos poetas en Ecuador! Es otro mundo y, como es otro mundo, te refresca y te renueva.
A diferencia de los poetas chilenos que no han ganado el Premio Nobel, Erick Pohlhammer es muy conocido y, al igual que aquellos que sí han ganado el Premio Nobel, lo es por cualquier cosa menos porque el pueblo haya leído sus versos, varios de los cuales tienen credenciales propias en la secreta antología de la poesía nacional y lo han hecho merecedor de numerosos premios, entre ellos el Premio Pablo Neruda. En particular, las inolvidables temporadas en que fue jurado del programa "¿Cuánto vale el show?" lo clavaron como un bicho excéntrico e irrepetible en la retina de las masas televidentes, dejando en las bambalinas al notable creador de poemas como "Los helicópteros" y "Usted".
"Usted va en la micro/ la 4 la 1 la Matadero Palma/ va aburrida va preocupada va alegre/ casi no va porque viene dormitando", decía Pohlhammer hace veinte o más años, plazo que a pesar del inminente Transantiago parece ser sólo un par de días en el tráfico de la ciudad. "Hay que europeizar y latinoamericanizar Chile, y viceversa, porque el encierro es el responsable de que tres de cada tres chilenos estén deprimidos: es impresionante. En Chile hay más farmacias que parroquias. El alcoholismo es una cosa desatada, y eso es porque hay un enfrascamiento", medita.
-¿Eso es algo nuevo? Curados ha habido siempre.-Pero lo que es ahora no tiene por qué ser lo que será. Los debates televisivos en las noches de Ecuador hoy son sobre el tema del sueño bolivariano, mientras que en Chile seguimos enfrascados en "Rojo VIP". Hay que abrir las venas de Latinoamérica. Por ejemplo, yo haría que jugaran Chacarita Juniors con San Felipe. Hoy día, a las cinco de la mañana, vi el partido entre Huracán y Deportes Porvenir. ¡Entretenidísimo! ¡Millones de veces más entretenido que el partido rasca entre la Roja de todos, que no es la Roja de nadie, y la Verdeamarela!
-Dicen que el problema del fútbol es que los jugadores ganan demasiada plata, que el dinero ha corrompido el fútbol.-En la época de oro no era así. En el equipo de la Católica, cuya formación era Vallejo, Barrientos, Villarroel, Sullivan, Adriazola, Isella, Betta, Prieto, Tobar, Fouillioux e Ibáñez, Fouillioux estudiaba leyes. Ganaban poco dinero, ganaban lo que tenían que ganar. Por otra parte, los jugadores de hoy deberían bailar salsa, para ejercitar el movimiento de cintura. Tienen que hacer tai-chi. En el fondo, el problema de Chile tiene que ver con la esquizofrenia de "por la razón o la fuerza": si no es esto es lo otro, las fintas son por aquí o son por allá, una de dos y no hay más. El cerebro es plástico por naturaleza, pero el cerebro del futbolista chileno es duro, no tiene cintura, no tiene ductilidad, le falta salsa, le falta tai-chi, le falta lectura de poesía. En resumen, le falta expandirse.
-¿Es muy tronco el futbolista chileno?-No sabe reaccionar frente a lo imprevisto. Por ejemplo, ahora mismo, un imprevisto es que nos subieron mucho el volumen del televisor, así que vamos a pedir que lo bajen. ¡Señorita! -dirigiéndose a la garzona de los schops-. Por favor, ¿puede bajar un poquito el televisor, no ve que estamos conversando de literatura? Esto es increíble. Es una invasión. Yo vengo a tomarme un schop, no a escuchar TVN. ¿Cómo se le puede llamar a esta enfermedad incurable? Es la imposibilidad de estar solo, en silencio. Ahora nos metieron un televisor encima, con la voz horrorosa de ese sujeto Bustamante.
-Tiene una mueca rara ese tipo.-Esa clase de muecas es el legado, la herencia, el lejano eco de Andrés Bello.
-¿Tú crees eso? ¿Y cómo serían las muecas de Andrés Bello? ¿Existirá algún documento sobre sus gesticulaciones?-Sí, debe haber por ahí una especulación gestual sobre Andrés Bello. Yo pienso que uno de los problemas de Chile es el tono formal culto, que se ha convertido en el tono de Bustamante. La siu-ti-que-rí-a. Lo que el pueblo llama hablar con una papa en el hocico. Qué siutiquería, por dios. Los siúticos no pueden reírse tranquilos, no pueden llorar tranquilos, no pueden ni tirarse peos tranquilos. Parecen seres asexuados, sin vísceras. Son fotocopias de un ser humano. Una vez leí un grafiti en Chillán, que decía: "Si nacemos originales, ¿por qué morimos fotocopiados?". Ese grafiti se lo dedico ahora a Mauricio Bustamante. Y también se lo dedico a Fernando Solabarrieta. Pregúntale a Solabarrieta qué le parece Matisse o Renoir. Pregúntale por Titi Gana o Bororo. Dile un poema de Bécquer. "¡Qué bonito!", te va a decir, porque él no es capaz de penetrar y ve la poesía como algo etéreo, siendo que la poesía es lo contrario de lo etéreo. Pero mejor volvamos al tema de la depresión, porque me acabo de dar cuenta de que dejé mis veinte lucas en la casa.
-No importa, paga Moya.-Eso está muy bien, que Moya se raje con una cerveza. Yo me tomo con humor el asunto de la depresión, pero es algo muy serio. ¿Por qué nos deprimimos los seres humanos? Porque no desarrollamos nuestros potenciales. Lo que yo hago es ir de pueblo en pueblo con la Unidad Poética Móvil, para alivianarle la carga a la Unidad Coronaria Móvil, que atiende a los que ya están infartados y no tienen vuelta.
-¿Quién, según tú, ya no tendría vuelta?-La rasquería. Estoy haciendo un tratado de sociología que se llama "La estructura de la rasquería en Chile", a propósito de una frase que dijo Pablo Longueira, quien sostuvo que Chile era un país rasca. La palabra "rasquería" viene de rascarse. No tengo ni un problema si tengo pulgas y me rasco, pero si no las tengo me estoy rascando mi vacío interno. La clase rasca, porque ya existe una clase rasca, no puede dejar de estar en la televisión. Eso es rasquería: la sobreexposición a los famosos medios, la incapacidad de ser anónimo, de estar en silencio y de ser una persona normal. No es posible imaginar a gente como Rafael Araneda o Leo Caprile fuera de la televisión.
-Están enfrascados.-Claro, ellos y muchos más, porque la tele es una trampa. Pedro Carcuro y Sergio Livingstone llevan veinte, treinta años metidos en la trampa, imponiendo su tono. Pedro Carcuro es un gran vendedor de ilusiones y sabe perfectamente que es un negocio. Y en ese partido espantoso contra Brasil, Carcuro dice "mantenemos viva la ilusión", porque si mantiene viva la ilusión transmite el próximo partido y le llega la platita de nuevo al bolsillo de su chaqueta. Hay una cosa básica en salud, que es vivir según el principio de realidad. Eso lo estudió muy bien un sanador que fue Sigmund Freud. Él habla de la histeria como la imposibilidad de no vivir de ilusiones.
-¿Cuál es la solución, entonces?-Tiene que haber renovación total. De partida, la educación básica y media. El noventa por ciento de la educación chilena es igual a la que se hacía en el siglo dieciocho. Mi visión es que este hermoso país llamado Chile realmente va a volar con alas propias, va a ser un río maravilloso de personas gloriosas, de instituciones renovadas y de frescura social, cuando desaparezca la Democracia Cristiana. No estoy hablando de las personas, sino del paradigma, del modelo de pensar. De partida, hay una esquizofrenia en la combinación de las palabras "democracia" y "cristiana". Jesús nunca participó de un grupo político.
-Y nunca fue demócrata.-Nunca fue demócrata. Era de lo más autoritario que hay. ¿Hay algo menos democrático que decir "yo soy el camino, la verdad y la vida"? Además, la Democracia Cristiana está en las antípodas de Jesús, que era un ser solitario. De hecho, los democratacristianos andan en patotas, como tropeles de perros, todos juntos, en levas. No estoy diciendo que sean perros: estoy haciendo sólo una com-pa-ra-ción.
Se atisbaba a la legua que era La LiguaSe atisbaba a la legua que era La Ligua
La luminosa ciudad campestre de La Ligua
Luminosa por el sol en segundo lugar
Luminosa porque tú amorcito mío vivías en ella
A cinco minutos de un río sin nombre
Por el cual circulaban aguas sin nombre
Hacia valles lejanos que no alcanzamos a conocer
Lo triste y lo bello era que ya no estabas tú
En La Ligua ese día luminoso
Fresco como una sandía calada
De esos días que son más que días
Que son diamantes que brillan
Desde todas partes desde el almacén
Con sus cajas de plátanos y naranjas y uvas de la estación
No se fue a vivir a Antofagasta me dijeron
Pero dejó la bicicleta que usted le compró
Por si venía alguna vez a verla de nuevo
Estacioné mi camioneta frente a su parcela
Todavía pasaba la misma acequia
Detrasito del portón de madera maravillosa
Que aguantaba nuestros feroces atraques crujiendo
Pero me puse a llorar aunque odio a los dramáticos
Qué se le va a hacérsele hay ojos inolvidables
Sensaciones que quedan grabadas en la piel
No dígale si viene que no quise ver la bicicleta
Que me puse a llorar a mares al abrir el portón
Que se me notaba a la legua que sigo enamorado
Y si algún día vuelvo por estos bellos lugares
Ya que por mi parte me fui a vivir al Perú
Gritaré cien veces su nombre
Si sale sale si no sale no sale
Si no sale si no sale no sale más
De todas formas déjele estas odas esta nota
Y que sepa que aunque no soy creyente en nada
A alguna hora todos los días hago la cadena del amor
Y le envío todo todo todo el amor del mundo
Y de otros mundos porque la amo tanto que incluso
Amo al carabinero más buenmozo de La Ligua de ese tiempo
Con el cual me dijeron hace un rato se casó
Y después me fui llorando en la camioneta
Por la carretera del olvido hasta el día de hoy